miércoles, 4 de julio de 2012

Embarazo y nutrición

Nutrición y desarrollo somático femenino.

      Una alimentación adecuada en la mujer desde que es niña permitirá un desarrollo somático adecuado en diversos aspectos, entre los cuales estaría el de permitir un buen parto. Por ejemplo, el tamaño de la pelvis se relaciona con la altura y, asimismo, la forma de la estructura pélvica cambia de redondeada en el caso de una mujer bien desarrollada a aplanada en aquellos casos en que hubo raquitismo en la niñez. Estas características permitirán un mejor o peor parto. Durante la revolución industrial, el raquitismo que conducía a esa no deseada estructura de la pelvis se traducía en un aumento de la morbilidad y mortalidad maternal y fetal. En aquella época, para evitar este hecho, se prescribía una dieta baja en lípidos e hidratos de carbono y alta en proteínas, que daba lugar al desarrollo de un niño con menor peso, que nacía sin tanta dificultar pero, que por el contrario, entrañaba los problemas propios de ese disminuido peso de nacimiento.

Nutrición y fertilidad.

      No hay duda de que determinadas deficiencias nutricionales podrían asociarse a infertilidad, pero en principio la simple constatación de la explosión demográfica en el mundo pobre y subdesarrollado habla de que no es la fertilidad una función fácilmente afectada por la desnutrición, debiendo alcanzar ésta un grado importante para que aparezca la esterilidad.

Hombre:

      En el caso del hombre la subnutrición reduce la conducta u capacidad sexual, lo que se asocia con una alteración en el perfil endocrino. Asimismo se han descrito cambios hormonales sexuales en el caso de obesidad extrema.
      También se conoce que la deficiencia de cinc reduce la producción de espermatozoides, y la de yoduro conduce a una disminución de la libido y de la producción de androsterona.
      Merece una especial atención el caso del alcohol, que afecta de muy diversas formas a la capacidad sexual, y entre ellas a la propia desnutrición, que en muchas ocasiones lleva aparejado el alcoholismo; concretando algo más, el alcohol aumenta las pérdidas de cinc, que puede interferir con el metabolismo de la vitamina A. El propio alcohol interfiere con ese metabolismo vitamínico, afectándose la esepermatogénesis, dada la función de la vitamina A en el desarrollo del epitelio germinal de los testículos.

Mujer:

      La subnutrición en chicas adolescentes retrasa la menarquia e instauración del ciclo menstrual irregular afectándose así la ovulación y una adecuada maduración sexual, necesaria para una normal función reproductora.
      Es un hecho sobradamente conocido que pérdidas de peso, como consecuencia de determinados regímenes de adelgazamiento o en situación de anorexia nerviosa, van asociadas a amenorrea e infertilidad, habiéndose indicado que cuando el índice de masa corporal (IMC) es de 18, tan sólo un 15% de las mujeres que lo presentan tienen capacidad fértil.
      Normalmente la causa de la infertilidad descrita se asocia a deficiencias serias de uno o más nutrientes, como pueden ser hierro, piridoxina, y a la pérdida de tejido graso capaz de almacenar esteroides, etc.

Nutrición, salud materna y desarrollo fetal.

      El éxito de la gestación no depende sólo de una buena nutrición, de tal modo que otros aspectos deben ser tenidos en cuenta. En este sentido, los más significativos son los siguientes:
  • Madurez biológica de la madre, que se logra tras cinco años transcurridos tras la menarquia.
  • Protección frente a enfermedades prevenibles, como puede ser el sarampión, o posibles defectos del tubo neural por deficiencia alimentaria de ácido fólico.
  • Control de enfermedades maternas de carácter crónico o desórdenes metabólicos, como ocurre con madres diabéticas o fenilcetonúricas.
  • Eliminación de estilos de vida nocivos para el feto, como alcohol, tabaco, drogas, etc.
  • Cuidado prenatal temprano y frecuente.
  • Mantenimiento de un peso saludable.
  • Dieta adecuada tanto prenatal como a lo largo del período gestacional.

Valoración del estado nutricional.

      La evaluación nutricional debe comprender los siguientes tipos:
    1. Determinación de la ingesta nutricional, mediante frecuencia de consumo de alimento o registro de la ingesta de 3,5 o 7 días.
    2. Determinación antropométrica, de peso, altura y cuando sea aconsejable, pliegues cutáneos.
    3. Evaluación bioquímica, prestando atención a aquellos nutrientes de posible deficiencia o especial riesgo nutricional.
    4. Evaluación clínica. Evidentemente no todas las mujeres embarazadas van a requerir un estudio tan detallado, pero en cualquier caso hay que realizar un mínimo estudio nutricional y, en función de eso, ampliar o no la valoración. 
      Aunque es imposible dar un patrón general de evaluación, lo obligado es al menos una determinación de ingesta de alimentos mediante encuesta, dado que la evidencia es que un gran porcentaje de mujeres gestantes ingieren respecto a varios nutrientes cantidades significativas por debajo de las ingestas recomendadas.

Ingestas recomendadas en la gestación.

      La gestación, es una situación fisiológica que demanda una importante cantidad adicional de nutrientes, independientemente de existir ajustes digestivos y metabólicos que permiten en general una capacidad mayor de utilización de nutrientes.
      Un error que puede cometerse en la alimentación de la gestante es pensar que sus necesidades nutricionales están en función del grado de desarrollo fetal con lo cual el incremento nutricional sólo se acrecentaría en el tercer trimestre. El por qué esto no es así se justifica por los dos hechos siguientes:     

  • Durante el primer trimestre de la gestación se producen los fenómenos de más intensa diferenciación celular, ya que es en esta época cuando se establece la organogénesis embrionaria.
  • Asimismo, durante el primer trimestre la madre almacena o aumenta la concentración de diversos nutrientes en diversas estructuras como hígado, músculo, huesos e incluso placenta, considerándose la fase anabólica de la gestación. Estos nutrientes serán liberados en la última fase gestacional, con el fin de ser aportados al feto. Aunque no se conocen exactamente cuáles son todos los nutrientes que presentan este fenómeno metabólico, la literatura científica apunta a la proteína, calcio, fósforo e hierro.

Recomendaciones nutricionales diarios durante el embarazo para mujeres con peso adecuado para la talla:
       
Requerimientos
No embarazadas
Embarazadas


Energía (kcal)


      + 0 primer trimestre
    + 340 segundo trimestre
      + 452 tercer trimestre


Proteínas (g)

46


71

Vitamina A (µg)

700


770

Vitamina D (mg)

5

5


Vitamina E (mg)

15

15


Vitamina C (mg)

75

85


Ácido fólico (µg)


400

600

Vitamina B6 (mg)

1,3

1,9


Vitamina B12 (mg)

2,4

2,6


Calcio (mg)

1000

1000


Hierro (mg)

18

27


Magnesio (mg)

310

350


Zinc (µg)

8

11


Yodo (µg)

150

220


Ácido Fólico:

      La suplementación de esta vitamina es especialmente necesaria en mujeres que ya han tenido embarazos anteriores o que han tomado recientemente anticonceptivos orales.
      Es difícil obtener tan sólo de la dieta todo el ácido fólico que necesita, de modo que se recomienda tomar un suplemento que contenga la dosis debida de esta vitamina.
      En embarazo planificado, la administración de ácido fólico debe empezar al menos 1 mes antes de quedarse embarazada y como mínimo 3 meses después se mantenga.

  • Aumenta el gasto por la eritropoyesis materna y crecimiento fetoplacentario.
  • Suplemento de 200 µg/día (total 600 µg/día).

Su deficiencia:

  • Disminuye el índice de síntesis de DNA.
  • Disminuye la evolución mitótica de la célula.
  • Anemia megaloblástica.

Consecuencias:
  • Malformación congénita.
  • Abortos espontáneos.
  • Defecto en tubo neural.
Alimentos:

Verduras: Espárrago (no enlatado), lechuga, tomate, espinacas, remolacha.

Fruta: Naranja, aguacate, fresas, pomelo, plátano, pasas, limón.

Legumbres: guisantes, alubias o judías, lentejas, soja (no enlatados)

Cereales: Maíz (no enlatado), productos integrales.

Carnes: Hígado, ternera

Se pierde con facilidad en lavado y cocinado.

Vitamina B6:

      Todas las vitaminas del grupo B se verán aumentadas pero la B6 se suplementa en un porcentaje considerable.

  • Suplemento de 0,6 mg/día (total 1,9 mg/día).
  • Síntesis de aminoácidos no esenciales y formación de niacina a partir de triptófano.
  • Correlación de bajos niveles con depresión en embarazo.
  • Correlación de altos niveles con respuesta positiva frente náuseas y vómitos.
Alimentos:

Carne y pescado: Ternera, cerdo, cordero, pollo, pavo, pescado azul.

Cereales: Maíz, arroz, trigo, cebada, avena, centeno.

Frutos secos: Nueces, avellanas, castañas, pistachos.

Legumbres: especialmente la soja y los cacahuetes. Con cantidades elevadas habas, lentejas, garbanzos, guisantes.

Verduras y hortalizas: Zanahoria, tomate, patata, espárragos, alcachofas, brócoli, coliflor, pimiento, calabaza.

Frutas: Plátano, aguacate, melón, sandía, mango, uvas. 


Hierro:
  • Suplemento de 9 mg/día (total 27mg/día).
  • Aumento de la absorción y fijación al plasma, supresión del sangrado.
  • Deficiencia produce anemia.
  • Administración de suplemento: muy controvertido si no hay signo de déficit.

Alimentos:

Carne y pescado: Pollo, hígado, pavo, cangrejo, almejas, lenguado, sardinas, ostras, camarones. Evitar carne cruda o sin cocinar bien. 

Cereales: Cereales integrales, enriquecidos o fortificados.

Legumbres: Guisantes, habas, lentejas (acompañar las lentejas con zumo de naranja).

Verduras y hortalizas: Coles de bruselas,  brócoli, espinacas, tomates.

Frutas: Naranja, sandía, uvas.


Yodo:
  • Suplemento de 70 µg/día (total 220  µg/día).

Deficiencia:

  • Cretinismo.
  • Aborto.
  • Anomalías fetales.
  • Sordera.
Alimentos:

Pescado y marisco en general.

Sustituir la sal de mesa normal por sal yodada.


Ingesta de sustancias no nutritivas.

Alcohol:


Su consumo debe ser 0.

  • Patrón de crecimiento y desarrollo alterado.
  • Anomalías graves en las estructuras faciales y oculares.
  • Malformación de miembros y del corazón.
  • Anomalías renales.
  • Retraso físico y mental.
      Todo esto se produce porque el alcohol atraviesa la placenta y el feto no tiene el enzima (alcohol deshidrogenasa) necesaria para metabolizar el alcohol.

Cafeína:
  • Afecta a la frecuencia cardíaca del feto.
  • Se recomienda reducir su consumo a 2 tazas de café ( 150 ml/día).

Tabaco:
  • Aminora el desarrollo fetal.
  • Correlación con el bajo peso.





Próxima entrada: Lactancia y nutrición.

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Pedrocuencanutricion@gmail.com

Bibliografía.

Mataix Verdú, José. Nutrición y alimentación humana. 2ª edición. Majadahonda (Madrid): Ergón, 2009.