martes, 26 de junio de 2012

Características generales de un menú deportivo

      Antes de valorar un menú, debemos conocer una serie de conceptos clave que tenemos que manejar muy bien.

Conceptos previos a la valoración.

Ración: "Cantidad habitual de un alimento que suele consumirse."

Este concepto es muy relativo, ya que cada persona toma una cantidad diferente según sus hábitos, edad, sexo, etc. Por esto, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) ha establecido un peso medio razonable y saludable por ración, que veremos más adelante.
Por tanto, cada ración corresponderá a una cantidad de alimento aproximada. Además, para cada grupo de alimentos existen unas recomendaciones en cuanto al número de raciones diarias y semanales.

Grupos de alimentos: "Conjunto de alimentos que se agrupan según su aporte nutritivo característico."

Esta clasificación es muy útil para intercambiar los distintos alimentos, teniendo en cuenta siempre la cantidad de alimento por ración, sin que el aporte de nutriente varíe demasiado.
Estos grupos incluyen: Frutas, verduras y hortalizas, lácteos y derivados, etc.

Guía de la Alimentación Saludable, SENC-2004, orientada a la nutrición de los deportistas.

      La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) es una agrupación que se fundó para estudiar el estado nutricional de la población española. A partir de este estudio, elaboró una serie de guías alimentarias que en principio, estaban pensadas para los profesionales de la nutrición. Actualmente, se han mejorado y están dirigidas a la población en general, incluyendo apartados prácticos, como consejos para seguir un estilo de vida saludable, recomendaciones en el consumo de alimentos, en la compra, conservación y preparación de los mismos, etc.

      Nosotros nos vamos a centrar en las raciones de alimentos recomendadas para una dieta saludable.

      Los grupos de alimentos que se incluyen en la Guía se dividen por grupos, según su nutriente mayoritario:
    • Arroz, pasta, pan, harinas y derivados integrales, patata: Este grupo debe constituir la base de la alimentación de los deportistas, ya que son una fuente muy importante de energía. Los integrales son más ricos en fibra, minerales y vitaminas, por lo que es preferible su consumo.
      • Recomendación: 4 - 6 raciones/día, mayoritariamente formas integrales.
    • Verduras y hortalizas: Son una fuente importante de vitaminas, fibra y antioxidantes. La mejor forma de aprovechar este aporte es tomarlas en crudo, solas o ensaladas, por esto es preferible que una de las raciones sea en crudo. Cuanta más variedad de colores, mejor, más variabilidad de vitaminas, minerales y antioxidantes, y más completa será la alimentación del deportista.
      • Recomendación: > 2 raciones/día.
    • Frutas: Las frutas y los zumos de frutas aportan agua, azúcares, vitaminas como la C y minerales como potasio y selenio. También aportan fibra, si se consumen enteras y con piel (los zumos no tienen fibra). Es importante que alguna de la fruta sea rica en vitamina C.
      • Recomendación: > 3 raciones/día.
    • Aceite de oliva: Este tipo de grasa es una de las de mejor calidad que podemos incluir en nuestra dieta, ya que es rica en ácidos grasos insaturados, que tienen efectos positivos en las enfermedades cardiovasculares y también en el desarrollo cognitivo de los más pequeños. La forma más recomendable de tomarlo es en crudo, y que si se fríe pierde esas insaturaciones y se vuelve saturado (más perjudicial). Aún así debe consumirse con moderación por su alto aporte calórico.
      • Recomendación: 3 - 6 raciones/día.
    • Leche y derivados lácteos: En este grupo se encuentran todos los tipos de leches, yogures, quesos, postres mayoritariamente lácteos. Son fuente de proteínas de alta calidad, vitaminas y la mejor fuente de calcio. Además alimentos como el yogur o leches fermentadas (las que incluyen algún tipo de microorganismo beneficioso para el organismo) poseen efectos positivos extras, como la mejora de las defensas, protección del intestino de microorganismos patógenos, mejora en el tránsito intestinal, etc.
      • Recomendación: 2 - 4 raciones/día.
    • Pescados y mariscos: Excelente fuente de proteínas de elevada calidad, vitamina D y yodo. Su grasa es poliinsaturada (omega 3), esencial para nuestro organismo, teniendo diversas funciones en nuestro organismo como la reducción del colesterol LDL (el "malo") y tiene un papel fundamental en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los mariscos en concreto son una gran fuente de vitaminas como la B1 y B12, y minerales (hierro, potasio, fósforo).
      • Recomendación: 3 - 4 raciones/semana.
    • Carnes magras y aves: Alimentos que aportan una proteína de alto valor biológico, junto con los lácteos, el pescado y el huevo. Contiene vitamina B12 y hierro, fundamentales para evitar la anemia. El hierro es muy importante para las personas activas porque forma parte de los glóbulos rojos que transportan el oxígeno desde los pulmones hasta los músculos. Este hierro se absorbe mejor que el de los vegetales (las lentejas por ejemplo), porque es más biodisponible, es decir, nuestro organismo lo absorbe mejor a nivel intestinal. El problema de este grupo de alimentos es que son ricos en grasa saturada, por eso es conveniente elegir carnes magras (pollo, ternera, pavo, carne magra de cerdo, lomo de cerdo, conejo) y retirar la grasa visible antes de cocinar el alimento.
      • Recomendación: 3 - 4 raciones/semana.
    • Huevos: Este alimento constituye el patrón de referencia en cuanto a las proteínas de alta calidad. También contiene vitaminas, como la A, D y B12 y minerales. Sin embargo es rico en grasa saturada, que aumenta el colesterol en el organismo. En cambio el colesterol que tiene el huevo no es tan perjudicial como se vree. Este colesterol se encuentra en la yema, junto con otra sustancia, la lecitina, que se une a él e impide que se absorba todo en el intestino. Su consumo se puede alternar con la carne y el pescado.
      • Recomendación: 3 - 4 raciones/semana.
    • Legumbres: En este grupo se incluyen garbanzos, lentejas, alubias, habas y guisantes. Son alimentos ricos en hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Si se mezclan con cereales (como el arroz por ejemplo), se obtiene un aporte de proteínas de alta calidad, equiparable a la carne, pero casi sin grasa. Esta complementación es muy útil y a tener en cuenta en la alimentación de los deportistas.
      • Recomendación: 2 - 4 raciones/semana.
    • Frutos secos: Tienen alto aporte calórico, pero no hay que olvidar que son muy ricos en grasa insaturada y fibra. Esto les otorga una serie de propiedades muy beneficiosas para controlar los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre, además de regular el tránsito intestinal. También son ricos en vitamina E, un potente antioxidante (presente también en el aceite de oliva). Se recomienda su consumo en forma natural o tostada, con bajo aporte de sal siempre que se pueda y controlando siempre la cantidad, por su alto valor energético ( 20 - 30 g/ración, un puñado pequeño).
      • Recomendación: 3 -7 raciones/semana.
    • Embutidos y carnes grasas: Son alimentos muy ricos en grasas saturadas, colesterol y sodio, y por tanto, tienen un efecto negativo en nuestro sistema cardiovascular. Incluyen todos los embutidos y carnes como el cordero, cerdo (excepto el lomo y el magro) y vísceras. En el caso  de las vísceras, como el hígado (de pollo, ternera, cordero, cerdo) y la morcilla, es destacable su alto contenido en hierro.
      • Recomendación: Consumo ocasional y moderado, 1 - 2 hígados/semana.
    • Dulces, snacks, refrescos azucarados: Alimentos muy ricos en azúcares pero en nada más. No aportan ningún nutriente esencial como vitaminas y minerales, por esto se les denomina "calorías vacías". El consumo elevado favorece la aparición de sobrepeso y también de caries dentales.
      • Recomendación: Consumo ocasional y moderado.
    • Mantequilla, margarina y bollería: Se debe limitar su consumo por su alto contenido en grasa saturada, y elegir grasas de origen vegetal. En el caso de la margarina, que es una grasa de origen vegetal, hay que tener en cuenta que ha sufrido un proceso de transformación en el que se han producido grasas trans, que en el organismo tienen el mismo efecto que las saturadas, es decir, negativo.
      • Recomendación: Consumo ocasional y moderado.

             


                       


Esta tabla es muy útil, porque relaciona las raciones con cantidades de alimentos (una ración de pan son 40g de pan, una ración de frutos secos son 20g, etc). Lo más adecuado para valorar bien un menú es pesar los alimentos, aunque también puede ser de lo más complejo. Por eso, en esta tabla se incluyen medidas caseras, que pueden ser de gran ayuda.

Otras  consideraciones a tener en cuenta en la valoración e implantación de un menú.

Además de lo que hemos visto, hay otros aspectos importantes que pueden influir positiva o negativamente en una alimentación saludable.
  • Mantener unas condiciones higiénicas adecuadas para evitar posibles contaminaciones en los alimentos y/o desarrollo de microorganismos debido a unas medidas de preparación incorrectas.
  • Elegir alimentos variados ya que cada producto ofrece nutrientes específicos, además si se consmen pocos alimentos distintos la dieta resulta monótona.
  • Jugar con las diferentes texturas, utilizando procedimientos variados de preparación: cocidos, hervidos, al vapor, al horno, fritos, sin abusar de ninguno de ellos.
  • Ingerir comidas naturales o poco tratadas siempre que sea posible, debido a que este tipo de alimentos posee más valor nutricional y menos aditivos.
  • El aporte energético-calórico del desayuno es de gran importancia, ya que mejora el rendimiento físico e intelectual, además contribuye a equilibrar las ingestas y el aporte energético-calórico. Un desayuno tiene que incluir:
    1. Lácteos: 1 vaso de leche, 1 yogur o queso.
    2. Cereales: Pan, galletas, pan integral, repostería hecha en casa o cereales de desayuno.
    3. Fruta o zumo natural.
  • La media mañana  debe incluir una pieza de fruta acompañada de algún lácteo, como yogur batido, o un bocadillo pequeño de queso y tomate por ejemplo.
  • Las comidas deben contener un primer plato mayoritario en hidratos de carbono o en proteínas y un segundo plato formado fundamentalmente por verduras u hortalizas.
  • La merienda se asemeja bastante, nutricionalmente hablando, a la media mañana. Por lo que debería completarse con una fruta y un lácteo, un bocadillo pequeño con algún embutido y lechuga, tomate, queso, etc.
  • La estructura de las cenas puede ser la misma que la de la comida del medio día, es decir, un primer plato mayoritario en hidratos de carbono o en proteínas, incluyendo frutas y verduras.

Próxima entrada: Embarazo y nutrición.

Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias.

Bibliografía.

ISEN, Nutrición, suplementación y farmacología aplicada al deporte.


lunes, 18 de junio de 2012

Trastornos de la Conducta Alimentaria (anorexia y bulimia nerviosa) Parte II

¿Como se reconoce un trastorno alimentario?

      Disponer del conocimiento para diferenciar si la forma de comer de un/a hijo/a, los cambios bruscos en el rendimiento escolar o la perdida de peso y los problemas físicos de un/a paciente, corresponden a comportamientos característicos de la etapa adolescente o son señal de inicio de un trastorno de la conducta alimentaria, posibilita el diagnóstico precoz, ingrediente fundamental de un pronóstico favorable. Por esta razón, los padres interesados y las personas que tienen a su cargo la educación y el cuidado de niñas/os adolescentes y jóvenes deberían no sólo adquirir unos conocimientos mínimos acerca de los trastornos sino también aprender a actuar con tacto y sabiduría.


  • Preocuparse en exceso ante el mínimo indicio de manipulación alimentaria no es positivo ya que pueden ser comportamientos normales. La alarma de los padres o educadores puede abocar al desarrollo de un trastorno que estaba al comienzo y que, quizá, con un poco de atención a su crisis adolescente, hubiera podido solventarse con facilidad.
  • No preocuparse es perjudicial. La posición opuesta tampoco es correcta. No tomar en cuenta los primeros indicios del desarrollo del trastorno es perjudicial porque permite que la patología profundice en la paciente y se niegue a recibir ayuda.
El inicio de los trastornos.

      Marcar la línea divisoria entre normalidad y patología, en los comienzos del trastorno, es difícil incluso para los expertos. En nuestra sociedad hacer dieta tiene un carácter de moda y las conductas que realizan muchas personas, sean niños, adolescentes o adultas, son aparentemente indistinguibles de las realizadas en los estadios  tempranos de la anorexia y la bulimia. No obstante existen algunas diferencias que facilitan la percepción temprana de los trastornos.

El inicio de la anorexia.

      Es casi imperceptible y sus primeros síntomas pueden aparecer a los ojos de los demás como una forma de autodisciplina y fuerza de voluntad. A las pacientes se las considera personas modélicas por su preocupación y solidaridad por los demás <<Es la única que me ayuda>>, dice la madre, orgullosa de su hija. Los/as pacientes que están desarrollando una anorexia, se comportan generalmente de manera modosa, mantienen un ritmo de estudios excesivo, con el consiguiente rendimiento académico que llega a ser espectacular. Poco a poco el aumento de sus actividades obstaculiza las salidas con amigos... <<No tiene tiempo ni de quedar con las amigas, porque entre estudiar, el deporte y atender la responsabilidad que tiene en sus tareas de voluntariado>>, explican orgullosos sus familiares que no se dan cuenta de que su hija está empezando a aislarse.

      Empieza a restringir su comida, quizás eliminando el desayuno, quitándose el bocadillo de la mañana o el pan de la comida... De pronto surgen las excusas para no comer con la familia, <<Estoy muy ocupada/o>>. Logra que su dieta sea cada vez más extremada, ayuna, cuenta calorías, adelgaza y se siente triunfante. Exhibe su pérdida de peso mientras produce admiración al que la mira hasta que un día alguien hace algún comentario sobre su aspecto delgado. A partir de entonces enmascara su cuerpo vistiendo ropas anchas y superpuestas.

       Es posible que en los primeros momentos la gente de su alrededor la vea muy contenta. Esta etapa de exaltación y contento pasa pronto y los familiares, que la han visto tan activa y sonriente sin causa aparente para ellos, observan cómo su humor cambia con rapidez, y al momento siguiente de tanta sonrisa, la ven irritada, enfadada. El enfado será descomunal si le comentan que come poco o que se está quedando muy delgada. Cuanto más irritada se ponga por esos comentarios y más esfuerzos haga por negarlos, más posibilidades existen de que esté instaurada una anorexia.

El inicio de la bulimia nerviosa.

      Su comienzo y una parte importante de su desarrollo, pasa desapercibido durante meses o años a los ojos de los demás y sus primeros síntomas pueden parecer la consecuencia de una constitución física excepcional que le permite comer mucho y estar delgada.

      La/el paciente que en estos primeros momentos mantiene una apariencia corporal, psicológica, académica y laboral totalmente normal, logra disimular muy bien los pequeños momentos de cansancio, las visitas al baño y la falta de comida en la casa. La explicaciones que da cuando la encuentran por la noche en la cocina o sale del baño, siempre parecen pertinentes. 

      Como consecuencia del inicio de los atracones, los vómitos y los laxantes, se producen rápidamente dos señales de alarma características del trastorno. 

                               - La primera señal es la prontitud con la que se acaba la comida en casa. Los
                                  alimentos se acaban con tanta rapidez que probablemente necesiten aumentar el 
                                  presupuesto familiar asignado a la compra.

                               - La segunda señal es el aumento de la frecuencia y cantidad de tiempo que pasa
                                 en el cuarto de baño, tiempo en el que se oye correr el agua del váter, la ducha, el 
                                 lavabo o la bañera.

      Las relaciones familiares, sociales y sentimentales de los momentos iniciales suelen ser ejemplares ya que derrocha alegría y amabilidad hacia todo el mundo. Laboralmente se entrega a su trabajo y es probable que logre el triunfo y el ascenso. Con cierta frecuencia acceden a puestos de responsabilidad que mermarán su tiempo libre. Pasará algún tiempo hasta que este castillo construido de apariencias se derrumbe y afloren los problemas.

      Es frecuente que tenga enfrentamientos muy desagradables con alguna compañera que considere competidora o peligrosa o trate de conseguir que su novio este enteramente a su disposición, hechos que ponen ya de manifiesto la intolerancia a la frustración y el egoísmo, propios del trastorno bulímico.

El Camino a la Recuperación.

      La recuperación es lenta y gradual, con numerosos episodios de retroceso de deslizamientos a posiciones anteriores que ya parecían estabilizadas. La recuperación, que se obtiene plenamente en, al menos, las dos terceras partes de las pacientes, se empieza a manifestar en unos signos que no siempre son fáciles de percibir, en incluso, en algunos momentos, parecen fracasos.Un grupo de pacientes, al inicio de su tratamiento pierde más peso o aumenta sus atracones o sus vómitos, quizás a modo de despedida, en un último intento de realizar aquello que saben que va a terminar. Otras dejan de atracarse o vomitar inmediatamente, generalmente para complacer al terapeuta, y después pierden esa aparente mejoría.

      La mayoría de las pacientes mejora ligeramente en los primeros meses de terapia, aumentando la ingesta voluntaria de alimentos. El estado físico tan lamentable de muchas pacientes anoréxicas impide que esta ligera corrección nutricional se manifieste con prontitud en el peso.Sin embargo, la mejoría nutritiva se empieza a ver en un mejor funcionamiento de su organismo, manifestado a través de signos tales como la estabilización de la temperatura corporal, el pulso y ritmo cardíaco, la hidratación de la piel y del cuero cabelludo, el aumento de las horas de sueño o la capacidad para sentarse y descansar. En las pacientes bulímicas la mejoría se percibe por signos indirectos, como son el incremento del tiempo que perdura la comida en la nevera, la capacidad de esperar y tolerar las frustraciones. Según progresa la terapia, comienzan a notarse otros cambios significativos, que si se mantienen sin vigilancia le llevarán a la normalización de su alimentación, la recuperación estable de su peso y la autonomía de su vida.

Las recaídas.

      Una vez la paciente se ha recuperado, se inicia la parte del tratamiento correspondiente al mantenimiento de la recuperación, denominada prevención de recaídas. La paciente se siente responsable, su salud ha dejado de ser preocupante, su comida mantiene el equilibrio necesario... es tiempo de iniciar el distanciamiento de las consultas. La vida normal comienza, pero la vulnerabilidad está presente y no se puede desestimar el apoyo que necesita.

Qué es una recaída:  Recibe el nombre de recaída la ocurrencia de aquellos comportamientos en los que ya se había hecho un progreso y cuya reincidencia produce una merma de los conseguido, pudiendo empujar a la paciente, incluso, al nivel inicial de su patología.

      El momento más probable de recaída ocurre durante el primer año de alta, aunque puede surgir durante los 5 años posteriores si se produce una situación de estrés muy intensa o se origina un cambio radical en la forma de vida de la paciente.

La Prevención.

     La idealización de la delgadez se ha infiltrado en personas de cualquier edad, desde edades tan tempranas como los 2 años, hasta edades posmenopausicas. Las actitudes de repudio hacia razas, defectos físicos y peso de los niños actuales, evaluadas en investigaciones en las que se incluyen muñecas pertenecientes a distintas razas, con discapacidades físicas y estructuras corporales diversas, han puesto de manifiesto que hasta las niñas de 2 años responden que son las muñecas más delgadas quienes tienen más amigos.

      Los niños son 5- 6 años, ya conscientes de su apariencia, afirman que les da risa y se mofan de los animales o personajes gordos de los cuentos. Los niños con edades comprendidas entre los 7 y 9 años han aprendido, del mundo adulto que les rodea, que la gordura es fea y estiman el peso normal como sobrepeso. Su actitud hacia la gordura, excluyente y "racista", les lleva a percibir a la gente gorda como vaga y mentirosa y a la gente delgada, alegre, divertida y sin problemas. Ellos, por supuesto, quieren ser así de guapos y alegres y les produce horror engordar. Desgraciadamente, esta influencia social se refuerza en la familia. Algunos padres advierten a estos hijos tan pequeños que tengan cuidado con la comida, induciendo preocupación por la delgadez en los chicos y preocupación por la altura en las chicas.

Familia y prevención.

      La relación con la comida comienza desde el nacimiento y la prevención de los trastornos alimentarios, también. Situar la comida en el espacio físico y psíquico adecuado es una tarea que empieza en la familia y le corresponde a ella, en primera instancia, después vendrán otros agentes sociales, que podrán completar o corregir su labor.

      Lo primero es escuchar las necesidades de sus hijos, respetar su hambre y ritmo de ingesta, evitar la utilización de la comida para calmar su ansiedad y no manipular su cuerpo. Actualmente se acepta que la mejor forma de alimentar al bebé sano es darle de comer cuando tiene hambre, permitiendo que estabilice su comida alrededor de una franja horaria, de forma espontánea.

      Los padres preparan la patología alimentaria cuando tratan de manipular el peso de sus bebés, disminuyendo su comida o sobrealimentandolos. A los niños que se les fuerza a comer más de lo que ellos quieren, se les induce aversión a la comida y tratan de comer poco, en cuanto tienen ocasión. A los que se les alimenta poco, se les induce obsesiones de comida y tienden a darse atracones al más mínimo descuido. La prácticas que obligan a comerse todo lo del plato, en un tiempo límite, de forma muy estricta, producen una aversión de tipo anoréxico. Las prácticas educativas que tratan de evitar todas las "chuches" y controlan la comida de aquellas hijas que con 8 - 9 años empiezan a estar "gorditas", produce un deseo de comida de tipo bulímico y obesidad.

      Esto no significa que los hijos puedan comer a todas horas, en todos los sitios, todas las comidas que les apetezca, Al igual que cualquier otro miembro de la familia, tiene que estructurar su alimentación, aprender a esperar la hora de la comida, comer en la mesa y aceptar lo que ponen para comer.

      Los padres previenen los trastorno si, además, ellos mismos desarrollan hábitos alimentarios sanos, hacen ejercicio de forma regular, aprenden a manejar el estrés, regulan sus emociones y tratan a las personas con respeto. Ciertas acciones o actitudes complementarias acrecientan la fuerza de la prevención:


  • Disminuir la importancia que da la familia a la apariencia de las personas.
  • Limitar el tiempo dedicado a ver la TV, porque promueve la vida sedentaria, el consumo de "guarrerías" y visión de patrones de belleza irreales.
  • Hacerle saber que se quiere a los hijos, a pesar de lo que pesen.
  • Ofrecer las mismas oportunidades a las chicas que a los chicos.
  • Compartir actividades que no impliquen comida y sí ejercicio al aire libre.
  • Evitar la utilización de la comida como premio o castigo.
  • Implicar a la familia para cocinar en el fin de semana y compartir lo cocinado.
  • No incitar a la hija a realizar deportes de alta competición o carreras que exijan la delgadez como base del triunfo profesional.
  • Eliminar los comentarios negativos sobre el cuerpo de la hija, de la madre y de otras mujeres.
  • Valorar el desarrollo personal y no la perfección.
  • Ayudar a construir la autoestima de los hijos, proporcionándoles un trato respetuoso. 

Decálogo de hábitos saludables.

  1. Una alimentación correcta y saludable puede ayudarte a que te sientas mejor y más fuerte para afrontar el día a día.
  2. Una alimentación saludable es comer de forma variada combinando todo tipo de alimentos, es decir, comer un poco de todo, adaptándose a las necesidades individuales.
  3. Muchas enfermedades aparecen por no tener una buena alimentación y no tener hábitos saludables de vida.
  4. Las comidas deben formar parte de sensaciones positivas y agradables y nunca deben ser un acto rutinario o insatisfactorio.
  5. Cuidado con consumir alimentos contaminados a causa de una conservación, manipulación o elaboración inadecuada.
  6. Realizar ejercicio físico todos los días.
  7. Evitar el excesivo consumo de sal y azúcar. Así como evitar los excesos de alcohol y tabaco.
  8. El aumento del consumo de fibra en la dieta ayuda a controlar el exceso de azúcar y colesterol en la sangre.
  9. Si quieres tener fuerza para saltar, no te saltes el desayuno.
  10. No existen alimentos prohibidos. Se pueden combinar todo tipo de alimentos adaptándose a las necesidades de cada persona.


Próxima entrada: Características generales de un menú deportivo.

Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias

Bibliografía:

Calvo Sagardoy, Rosa. Anorexia y bulimia Guía para padres, educadores y terapeutas. 2ª edición. Barcelona: Editorial Planeta, 2002.
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lunes, 11 de junio de 2012

Trastornos de la Conducta Alimentaria (anorexia y bulimia nerviosa) Parte I

Introducción:

     La anorexia y la bulimia nerviosa se definen como Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y suponen alteraciones en los comportamientos con la comida que repercuten sobre la salud de quienes los padecen.
En la anorexia se restringe la comida o se elimina con purgaciones, para conseguir un peso muy por debajo de lo que corresponde a su sexo y edad. En la bulimia se intenta controlar la alimentación para conseguir un cuerpo perfecto y produce un caos alimentario que desemboca en atracones y conductas purgativas altamente peligrosas.

      Ahora bien, la comprensión en profundidad de la anorexia y la bulimia requiere no sólo considerar estos aspectos físicos, sino también su significado dentro del contexto social en el que surgen y las motivaciones que subyacen a comportamientos tan insistentes y extremados. La anorexia y la bulimia son un estilo de vida, una decisión de "cómo ser", una posición que ocupan muchas mujeres y cada vez más hombres de nuestra sociedad al intentar obtener una identidad mediante la apariencia corporal. Son la consecuencia de utilizar el control de peso y la manipulación de la comida para obtener una imagen corporal "delgada" que permita solventar o compensar sus conflictos existenciales y enmascare un mundo interior vacío. El resultado de estas manipulaciones desemboca en la anorexia y la bulimia.

Definición y características de la anorexia nerviosa:

      La anorexia nerviosa es quizás el trastorno de la conducta alimentaria más conocido, el que más morbo ha ocasionado en los medios de comunicación y el que más confusión ha propiciado a la hora de detectarlo con fiabilidad. El error principal es considerar que todas las personas que presentan una delgadez extrema padecen una anorexia nerviosa, sin haber tenido en cuenta que a esta delgadez se puede llegar por causas tan dispares como un tumor, una enfermedad terminal, una depresión o una fobia a la comida.


En una persona que padece una anorexia nerviosa concurren las siguientes características:


  • Restricción de la ingesta de alimentos y/o su eliminación mediante purgaciones y ejercicio excesivo. Esta restricción debe haber sido decidida por la paciente, imponiéndosela con el objetivo de mantener su peso por debajo del rango normal.
  • Perdida de peso que conduce a la desnutrición. El grado de desnutrición al que se llega se mide a través de dos parámetros:
    1. El mantenimiento de un peso por debajo de 85% del peso esperado para su edad y su altura.
    2. Un índice de masa corporal (IMC) igual o inferior a 17,5.
  • Alteraciones en el ciclo menstrual, con amenorrea (ausencia continuada de menstruación) que puede ser primaria o secundaria en función de que nunca haya aparecido o se haya perdido después de su aparición. La amenorrea primaria se produce cuando el trastorno surge en edades tempranas y la paciente es premenárquica. El desarrollo de la pubertad se detiene y la menstruación de la niña no aparece o sólo lo hace de forma esporádica. Si el trastorno se da en adolescentes o jóvenes que ya se han desarrollado físicamente, se pierde la menstruación (amenorrea secundaria) o se tiene desarreglos en los ciclos menstruales. En los hombres descienden los niveles de hormona sexual (tetosterona).
  • Alteraciones de la imagen corporal. Bien al inicio del trastorno o bien durante su desarrollo, el/la paciente muestra una gran insatisfacción hacia su propio cuerpo y presenta una percepción alterada del mismo. Muchas/os se verán o sentirán de manera distorsionada. Otros/as, es posible que perciban adecuadamente su tamaño y vean lo delgadas/os que están, pero se negarán a admitir los riesgos que su delgadez comporta para la salud.
  • Negación y control del hambre. En la anorexia no se tiene una pérdida del apetito objetiva del apetito, sino mucha hambre, aunque se lo nieguen a sí mismas y a los demás. Únicamente en etapas muy avanzadas del trastorno se produce a veces una pérdida real del apetito.
  • Hiperactividad. Ejercicio excesivo y/o actividad extrema. Es la característica más destacada de los pacientes anoréxicos varones.
  • Miedo a la madurez. Cuando se consigue mantener de forma estable la restricción alimentaria que se ha impuesto, no sólo pierde peso sino que detiene el crecimiento. La paciente no solo logra estar delgada, sino tener un cuerpo de niña.
  • Irritabilidad y fluctuaciones bruscas del estado de ánimo. 
  • Desequilibrio en el estilo de vida. La/el paciente no sólo desea conseguir ser la/el más delgada/o, sino también la/el mejor en el terreno académico y profesional. Para su infortunio, se ha dicho que las personas que desarrollan una anorexia nerviosa son muy inteligentes, induciéndolas, así, a tener que demostrar esta supuesta inteligencia superior a toda costa.
  • Perfeccionismo. Se tienen tendencias perfeccionistas y sus metas son muy difíciles  de conseguir. Se exigen una minuciosidad en la ejecución de sus acciones imposible de obtener.


Criterios diagnósticos:

      La clasificación más empleada para establecer criterios diagnósticos se conoce como DSM-IV

    1. Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando  la edad y la talla. Pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85% del esperado, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el periodo de crecimiento, dando como resultado un peso corporal inferior al 85% del peso esperable.
    2. Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
    3. Alteración de la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
    4. En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea.
               Tipos:

                - Restrictivo: Durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a
                  atracones o purgas.

                - Atracón/purgativo: Durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo recurre regularmente
                  a atracones o purgas.

Ejemplo de paciente anoréxica:

      Paciente anoréxica purgativa de larga evolución, tras muchos años en los que había sido ingresada numerosas veces, decide por voluntad propia ponerse en tratamiento psicológico. La gravedad y la resistencia al cambio anterior están en relación con sucesos de maltrato psicológico en la infancia, junto a intervenciones "terapéuticas" basadas en el control y el castigo.

<< Hace casi 12 años que vomito, bebo y fumo. <para mí, prácticamente, estas tres cosas van de la mano. Primero empecé a restringir la ingesta de alimentos, adelgacé muchísimo. Exactamente no sé cuándo empezó todo. Pero mis problemas del colegio, de integración con mis compañeras, empezaron a ser patentes a los 13 años, más o menos. Cada vez me fui encerrando más en mí misma, cada vez eran más las ganas de esconderme, de no relacionarme. Con 11 años tuve problemas y apendicitis pero tardaron en operarme más de un año en el que mis ausencias a clase eran frecuentes y cada vez más prolongadas. Adelgacé unos cinco o seis kilos durante este período y siempre me han dicho que probablemente esta pérdida de peso inicial fue lo que me desestabilizó e hizo que tuviera anorexia y de la anorexia a la bulimia. Verdaderamente ¿ha sido o es, mejor dicho, todo debido a un desequilibrio físico?

       A veces me ocurren cosas tan fuertes y tan impactantes que siento como si algo estuviera anestesiado por dentro. El paso siguiente es pensar que cómo algo tan fuerte, tan doloroso puede pasarme a mí. Después, empiezan las dudas de que realmente me haya ocurrido algo y comienzo a creer que no ha pasado nada, que son imaginaciones mías. Finalmente lo ignoro. No ha ocurrido, no existe, ya no está. Aunque prefiero pensar que adelgacé, me gusté más y entonces ya no quise engordar, me asaltan dudas ¿No es esto demasiado sencillo, demasiado simple para que dure 12 años? Tal vez sólo fuera el desencadenante, la explosión de todo el desorden y angustia que había dentro. Encontré pronto una vía de escape, una misión, una meta en la vida. Algo que era mío, producto de mi propio esfuerzo, algo que nadie ni nada podían quitarme, mi mundo particular, privado, el inaccesible. Pasé de sentirme una inútil, de ser un cero a la izquierda, a ser una persona capaz de hacerle frente a mi padre, de revolverme contra mi madre, de luchar por algo que era mío.>>

Definición y características de la bulimia nerviosa.

      La bulimia nerviosa es el otro trastorno alimentario por excelencia y tampoco está exento de errores en su comprensión. El término bulimia significa "hambre muy grande" y se ha empleado como forma de expresar una de las características más relevantes del trastorno: el consumo de grandes cantidades de comida, que parece denotar la existencia de un apetito desmesurado en las/los pacientes. Sin embargo, este consumo desmesurado se encuentra también en trastornos alimentarios como la pica, el trastorno por atracón y la comida compulsiva. Los pacientes con pica ingieren grandes cantidades de alimentos pero también de objetos (piedras, madera, cal de las paredes, etc). Los que padecen un trastorno por atracón o son comedores compulsivos toman mucha comida, pero no realizan ninguna conducta compensatoria para eliminar este exceso. Los pacientes diagnosticados de bulimia nerviosa tienen que presentar, además de los atracones, conductas purgativas que eliminen los alimentos consumidos.

En una persona que padece una bulimia nerviosa concurren las siguientes características:


  • Presencia de atracones. Un atracón se define como una ingesta excesiva y rápida de comida que va asociada a una sensación de falta de control por la que el/la paciente se siente incapaz de parar de comer o de resistirse a hacerlo. Durante el atracón, se suele tomar una combinación de alimentos y/o grandes cantidades de uno solo. Lo más frecuente es que se trate de aquellos alimentos que el/la paciente ha calificado como prohibidos y eliminado de su dieta habitual.
    1. Presencia de conductas purgativas. Existen varias razones por las que aparece la conducta purgativa. El miedo a la gordura que sigue al episodio de comida excesiva y la posibilidad de perder el atractivo físico.
    2. Eliminar la comida sin "sacrificarse"
         En ocasiones, la purgación adquiere el significado de un autocastigo. Al vomitar, tomar laxantes o diuréticos, le duele la barriga, se provoca diarreas, se siente físicamente mal, arriesga su salud e incluso su vida, pero no le importa porque cree que así paga la culpa de lo que está haciendo.

  • Alteraciones del régimen de comidas. Se priva del alimento que necesita, genera una necesidad compulsiva que puede irrumpir en cualquier momento y altera el ritmo y horario de las comidas. Al comienzo, es posible que elimine el desayuno, se salte la comida y cene sólo fruta o ensaladas. La respuesta del organismo producirá una sensación de hambre continua. Los periodos de hambre se acortan y, eventualmente desaparecen hasta que ya no sabe a que hora ni cuánto comer. Empieza el picoteo y los atracones a lo largo del día, llegando a un punto de caos total. Tratan de estar un rato sin comer y al momento siguiente se come la nevera. Come hasta que no se puede mover, hasta que siente un dolor abdominal inaguantable, hasta que le surge un deseo irresistible de dormir o hasta que aparece alguien y la interrumpe.
  • Alteraciones de la imagen corporal. Gran insatisfacción con su imagen corporal y distorsionar el peso y el volumen de su cuerpo. De hecho, la paciente bulímica cuenta con los sentimientos más descomunales de insatisfacción por la imagen corporal que se pueden  encontrar en esta sociedad.
  • Independencia contrafóbica. Tienden a ser muy dependientes del medio y necesitan el apoyo de los demás para sentir su valía. 
  • Impulsividad. En los casos más graves, las conductas bulímicas se asocian con comportamientos de alto riesgo: alcohol, drogas, sexo indiscriminado y sin precaución.
  • Soledad. El deseo de ser siempre la mejor, de producir en el otro una admiración permanente, hace que, entre otras razones, la paciente bulímica no establezca verdaderas relaciones de amistad. Si acaso se relaciona con alguien, lo hace para competir y demostrar su supremacía. Como consecuencia de esta competitividad, se encuentra muy sola.


Criterios diagnóstico: DSM-IV

  1. Presencia de atracones recurrentes.
  2. Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación de vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo.
  3. Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tiene lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un periodo de 3 meses.
  4. La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.
  5. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.

Ejemplo de paciente bulímica:

      Lo describe así: << Acudí a la consulta porque llevaba varios años con atracones y vómitos. No eran diarios pero después de muchos tratamientos, no había logrado controlarlos. A veces, pasaba varias semanas sin que aparecieran, pero de repente, sin saber por qué, surgían con mucha más fuerza y pasaba una temporada mala. Acudí a un médico para que me ayudara a regular la comida. Me hizo apuntar lo que comía y a qué horas, durante varios días, y luego me aconsejo cómo comer. Me explico que era mejor comer, a lo largo del día, cinco comidas. ¡Creí que había encontrado la solución! Comida sana, que no engordaba y ¡fuera los atracones!.

      Al principio pareció funcionar y pasé un par de meses sin atracones, pero un día sin saber por qué tuve unos atracones violentísimos, peores que antes de este control. ¡Se me cayó el mundo encima! Iba a se una bulímica para toda la vida. Yo nunca me había identificado con las bulímicas que iban a los grupos de autoayuda y exponían sus dificultades. Yo tenía todo aquello que se supone es bueno y saludable: casa, dinero, un buen trabajo, un novio que me quería... Todo parecía ir bien y, sin embargo, la necesidad de atracarme no se me iba. He tratado de parar los atracones, sé, me lo dijo el médico, que están afectando a mi salud, pero no puedo eliminarlos. Ahora después de estos meses de terapia he logrado ver que en muchas ocasiones los atracones están relacionados con el cansancio y el estrés y sobre todo cuando tengo que enfrentarme a algo que siento que me supera.>>


Próxima entrada: Trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia nerviosa) Parte II

Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias

Bibliografía:

Calvo Sagardoy, Rosa. Anorexia y bulimia Guía para padres, educadores y terapeutas. 2ª edición. Barcelona: Edeitorial Planeta, 2002. 








viernes, 8 de junio de 2012

Como saber si hemos elegido la dieta adecuada



Durante toda nuestra vida, hemos hecho y seguiremos haciendo diversas dietas, pero, ¿sabemos si esa dieta es adecuada y no pone en riesgo nuestra salud?

Una forma de saber si la dieta es adecuada es pensar si podemos mantenerla durante un largo periodo de tiempo o incluso, de por vida. Hay que recordar que las dietas no solo sirven para bajar de peso, también pueden ser realizadas para diferentes situaciones fisiológicas (embarazo), por prevención, tratamiento de problemas de salud como colesterol alto, hipertensión, etc.


Veamos algunas dietas:

Dietas de un solo alimento:

            Dicen que comiendo un solo alimento se puede obtener todo lo que se necesita para vivir de forma saludable. Todo lo contrario, alimentarse de un solo alimento nos puede llevar a sufrir carencias importantes de nutrientes como por ejemplo, carencia de hierro llegando a un cuadro de anemia, carencia de calcio ocasionando osteoporosis, etc. Y como hemos comentado antes ¿Cuánto tiempo podríamos mantener esta dieta?
            Está claro que si seguimos este tipo de dieta bajaríamos de peso ya que además de carencia de nutrientes también hay carencia de energía por lo que perderiamos peso rapidamente, pero al dejar la dieta entramos en un estado de ansiedad por la comida, además de producirse una adaptación metabolica y como consecuencia volvemos a recuperar el peso perdido e incluso más, es lo que se conoce como “efecto rebote”.

Dietas que proponen ayunos:

            El ayuno no es la solución para la perdida de peso. Cuando la persona ayuna el organismo para poder seguir funcionando debe obtener la energía de las reservas que tiene, pero ¿con que consecuencias? Uno de los principales problemas es la deshidratación, la perdida de agua puede llevar a:

-          El 2% del peso corporal: alteraciones de la capacidad termorreguladora.
-          El 3% disminuye la resistencia.
-          Entre 4.6% disminuye la fuerza y contracción muscular.
-          Más del 6% contracturas graves, agotamiento por calor, golpe de calor y puede llevar al coma.
-          Más del 20% la muerte.

Además después de un ayuno el hambre aumenta, por lo que la persona termina ingiriendo más comida y por consiguiente más calorías.

Dietas disociadas:

            Este tipo de dietas se basan en no mezclar hidratos de carbono con proteínas. En sus versiones más extremas la persona debe dedicar cada día de la semana a ingerir diferentes alimentos, por ejemplo: los lunes solo carnes rojas, los martes vegetales, los miércoles lácteos y así sucesivamente.
Como consecuencia, aburrimiento de la persona. Los riesgos son los mismos que en las dietas de un solo alimento.

Dietas Cetogénicas o sin hidratos de carbono:

            Estas dietas se basan en consumir alimentos proteicos ( carne, pescado, huevo y quesos) y grasos   (fritos, fiambres, manteca, aceite, etc.). Restringen la ingesta de hidratos de carbono (fruta y verdura, cereales, azúcares, etc.)

Las consecuencias de esta dieta:

-          El organismo al no recibir hidratos de carbono por medio de la alimentación, tiene que “fabricarlos” a partir de otros nutrientes, en este caso, las grasas y las proteinas, y así poder obtener glucosa ya que por ejemplo el cerebro, cornea, cristalino, testículos y suprarrenales, solo utilizan glucosa para poder realizar sus funciones.
Normalmente para obtener energía, la glucosa se degrada a piruvato y este a AcetilCoa que se unirá con el oxalacetato para entrar en el Ciclo de Krebs donde obtendremos energía. Pero al no ingerir hidratos de carbono y tener que “fabricarlos”, esa glucosa que se degrada hasta AcetilCoa no podrá unirse al oxalacetato ya que este está siendo utilizado para fabricar esa glucosa que no ingerimos, por lo que los AcetilCoa se unirán entre sí originando una sustancia de desecho denominada “cuerpos cetónicos” y como consecuencia se produce una cetogénesis (aumenta la acidosis en el organismo) provocando: hiperventilación, aumento del ritmo cardiaco, afectación del metabolismo, osteoporosis, muerte neuronal, problemas hepáticos.

Dietas de muy bajo valor calórico:

            Dietas de 600-800 kcal . Se pusieron de moda ya que consiguen un gran descenso de peso en muy poco tiempo. Pero… ¿Cuál es el problema? Al aportar tan pocas calorías, se obtiene el mismo efecto cetogénico que hemos comentado anteriormente. Además al someter al organismo a un estado prácticamente de inanición se produce una adaptación metabólica, es decir, el organismo aprende a vivir con menos energía diaria, como consecuencia de esto se consigue todo lo contrario a nuestro objetivo, se pierde masa muscular y posteriormente la persona engorda con más facilidad.

¿Qué debe tener una dieta para ser apropiada?


  • Debe incluir TODOS los grupos de alimentos (cereales, frutas y verduras, carnes, huevos, lácteos, grasas y azúcares)
  • No ser excesivamente baja en calorías.
  • Ser sostenibles a lo largo del tiempo.
  • No prometer resultados milagro, es el cuerpo el que decide cómo bajar, no lo podemos manejar al 100% a través de la dieta.
  • Y, sobre todo, SER PERSONALIZADA, es decir, respetar las necesidades energéticas, gustos y hábitos del paciente.


Próxima entrada: Falsos mitos de la alimentación






Falsos mitos de la alimentación


           Podemos decir que desde que somos pequeños nos están alimentando con mitos alimentarios a través de la familia, amigos, revistas, TV, etc. Todos comentan sobre alimentos que nos convienen o perjudican, las nuevas dietas, etc. Estos mitos alimentarios no solo tienden a confundirnos sino que pueden influir en nuestros hábitos alimentarios e incluso perjudicarnos.

            En muchas ocasiones dividimos los alimentos en dos grupos, los que engordan y los que no. Lo cierto es que esta clasificación carece de sentido, ya que un aliemento no tiene la capacidad por sí mismo de hacer que una persona engorde. La causa de ganar o perder peso se encuentra en el cómputo global de las calorías de la dieta, y esto depende de los hábitos de alimentación de cada individuo.

            Para empezar, lo primero es saber que todos los alimentos, excepto el agua, aportan calorías. Sin embargo, un alimento por sí solo no tiene capacidad de hacer que una persona engorde, por lo que la clave se encuentra en comer de todo en cantidades moderadas, o lo que es lo mismo “comer de todo un poco”. Desterremos algunos mitos.

El pan engorda:

            El pan suele ser el primer perjudicado a la hora de eliminar un alimento de la dieta. Pero, ¿existe algún motivo que lo justifique? El pan al igual que el resto de los farináceos (cereales, legumbres) es rico en hidratos de carbono, el nutriente que nuestro organismo necesita en mayor cantidad, constituyendo la base de la dieta. En muchas ocasiones lo que aumenta las calorías de la dieta es la mantequilla, embutidos, quesos que acompañan al pan. Muchos de estos acompañantes son ricos en grasa. Recuerda que los alimentos graso (9 kcal por gramo) son más calóricos que los ricos en Hidratos de carbono (4 kcal por gramo).

            Lo que nos engorda es comer más de lo que gastamos, por ello es importante acompañar la dieta con ejercicio físico.

La fruta como postre engorda:

            La fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas, por lo que el orden en que se ingieren los alimentos a lo largo del día no influye en el aporte energético. Lo único es que si se consume antes de las comidas, gracias a su contenido en fibra y agua nos produce efecto saciante y hace que después comamos menos.

            Una dieta equilibrada y variada debe incluir el consumo de al menos tres piezas de fruta al día.

Comer solo fruta durante un día entero adelgaza:

           Que se coma un día entero sólo fruta, no hace que se adelgace o que pierdas grasa. Del mismo modo que tampoco engordas porque un día tomes un pedazo de tarta.

            Al tomar exclusivamente fruta durante un día, aportas a tu organismo una buena dosis de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, pero no de proteínas, hidratos de carbono y grasa. ¿Crees que este es un modo equilibrado de alimentarse?

Beber agua durante las comidas engorda:

            El agua es un alimento acalórico, es decir, sus nutrientes no nos aportan energía. Por lo tanto no engorda si se toma antes, durante o después de las comidas.

            Beber agua antes de las comidas puede producir sensación de saciedad, lo que te ayuda a calmar el apetito y a moderar más lo que comes.

            Consumir entre 1,5 y 2 litros diarios ya que el 60% de nuestro peso corporal es agua.

Mezclar hidratos de carbono y proteínas engorda:

            Como ya vimos en la entrada anterior, esto es a lo que llamamos dietas disociadas, consisten en no mezclar en la misma comida alimentos ricos en hidratos de carbono (cereales, pasta, patata, pan…) con alimentos proteicos (carne, pescado, huevo…). El fundamento de este tipo de dietas, se basa en que el aumento de peso se debe a una mala digestión por combinar alimentos de forma errónea.

            Evidentemente, estas dietas carecen de fundamento científico, partiendo de la base de que todos los alimentos son una mezcla de nutrientes, no se puede separar la ingesta de alimentos con HC por un lado y alimentos con proteínas por otro.

Los alimentos Light adelgazan:

            El producto Light es aquel al que se le ha reducido o eliminado alguno de sus componentes calóricos, e decir, que contiene menos calorías (un 30% como mínimo) que la versión no Light del mismo  alimento.

            Muchos alimentos Light siguen siendo calóricos por su propia naturaleza, ya que parte de sus ingredientes son grasas necesarias para su elaboración, para conferirles sabor o textura, como por ejemplo la mayonesa Light, las patatas fritas Light o el paté Light. Tienen menos calorías que los normales, pero ¡no dejan de ser alimentos con muchas calorías!

            No conviene transmitir a los niños y jóvenes la idea de que pueden comer sin límite cualquier alimento Light pensando que éstos no contienen calorías.

Los productos integrales adelgazan:

            Los productos integrales tienen prácticamente las mismas calorías que los refinados. La diferencia es que el alimento integral tiene mayor contenido de fibra y minerales.

            Por su contenido en fibra los alimentos integrales producen efecto saciante, lo que evita comer más cantidad de otros alimentos.

Los hidratos de carbono están prohibidos para los diabéticos:

            Es necesario un equilibrio en la ingesta de hidratos de carbono, insulina y ejercicio físico para lograr un control adecuado de los niveles de glucemia.

            En personas con Diabetes no insulinodependientes, el objetivo principarl es la reducción de peso, ya que ayuda a mejorar la eficacia de la insulina.

            La mejora en los hábitos alimentarios y la práctica de actividad física ayudan a reducir la resistencia a la insulina y mejoran el control de la glucemia (azúcar en sangre).

El huevo frito es un plato prohibido:

            El huevo es un alimento muy nutritivo por lo que no hay que eliminarlo de la alimentación. Se puede preparar de diferente formas, pero, ¿se puede tomar frito?

            Todos sabemos que al freír cualquier alimento absorbe aceite, esto provoca que aumente su contenido en grasa. Sin embargo, el huevo tiene una absorción de aceite limitada, lo que quiere decir que no importa que lo frías con más o menos aceite. Pongamos un ejemplo: Un huevo mediano contiene aproximadamente 6,5 gramos de grasa, después de frito esta cantidad aumenta a 8,8 gramos de grasa. Si esto lo transformamos en calorías: un huevo mediano contiene 90 kcal y después de freírlo su contenido calórico pasa a ser de unas 112 kcal, por lo que es una diferencia insignificante a la hora de hacer el cómputo global de las kcal diarias.

Productos que "ayudan" a perder peso:

Después de desvelar algunos mitos sobre alimentos pasemos a ver algunos mitos de productos que ayudan a perder peso.

            En el mercado puedes encontrar gran variedad de productos que prometen perder peso rápidamente y sin esfuerzo. Sin embargo, no suelen cumplir con lo que prometen ya que no son capaces de hacer que perder peso por sí solos, y en muchas ocasiones tampoco hacen que la pérdida sea más rápida ni siquiera cuando se acompañan de una dieta equilibrada y de ejercicio.

Los diuréticos:

            Muchas de las personas que deciden adelgazar deciden tomar diuréticos. Estos productos están elaborados con semillas, hojas, tallos que favorecen la eliminación de agua y electrolitos, pero nunca la de grasa. Si se toman estos productos sin control y de forma continuada se pueden sufrir sus efectos secundarios como deshidratación, cansancio, insomnio e incluso taquicardias.

Los laxantes:

            Otro producto por el que se inclinan los jóvenes y adolescentes para perder peso sin esfuerzo o de forma rápida. Estos producto estimulan el peristaltismo intestinal o aumentan el volumen o fluidez de las heces por lo que facilitan la evacuación. Solo están indicados para el estreñimiento y siempre bajo control profesional. Si se toman durante mucho tiempo pueden irritar la mucosa intestinal e incluso de forma irreversible.

Quemagrasa:

            La mayoría carecen de fundamento y no existe ningún estudio científico que avale sus resultados. Abusar de este tipo de productos puede provocar alteraciones más o menos graves, dependiendo de sus componentes, de la cantidad que se tome y del estado de salud de quien lo toma.

Productos que sacian:

            Estos productos contienen fibra que al entrar en contacto con el agua forman un gel que produce distensión gástrica y sensación de saciedad. Pueden causar problemas digestivos como diarrea, flatulencia, dolor abdominal, mala absorción de nutrientes e incluso interaccionar con algunos medicamentos si se toman a la vez.

            Además, algunos de estos preparados son muy ricos en yodo, por lo que podrían dar lugar a trastornos de la glándula tiroides.


En resumen:

            Todos estos productos no consiguen los objetivos que prometen y no nos enseñan a comer bien, sino que prometen una pérdida de peso sin esfuerzo que no resulta saludable ni efectivo.

            No olvides que la única forma de evitar y tratar el exceso de peso es modificar los hábitos que lo motivaron.


Próxima entrada: Trastornos de la conducta alimentaria (anorexia nerviosa y bulimia) 

Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias.

Bibliografía:

Consumer Eroski. [sede Web], Madrid [acceso octubre 2008].
Falsedades y mitos alimentarios.