Antes de valorar un menú, debemos conocer una serie de conceptos clave que tenemos que manejar muy bien.
Conceptos previos a la valoración.
Ración: "Cantidad habitual de un alimento que suele consumirse."
Este concepto es muy relativo, ya que cada persona toma una cantidad diferente según sus hábitos, edad, sexo, etc. Por esto, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) ha establecido un peso medio razonable y saludable por ración, que veremos más adelante.
Por tanto, cada ración corresponderá a una cantidad de alimento aproximada. Además, para cada grupo de alimentos existen unas recomendaciones en cuanto al número de raciones diarias y semanales.
Grupos de alimentos: "Conjunto de alimentos que se agrupan según su aporte nutritivo característico."
Esta clasificación es muy útil para intercambiar los distintos alimentos, teniendo en cuenta siempre la cantidad de alimento por ración, sin que el aporte de nutriente varíe demasiado.
Estos grupos incluyen: Frutas, verduras y hortalizas, lácteos y derivados, etc.
Guía de la Alimentación Saludable, SENC-2004, orientada a la nutrición de los deportistas.
La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) es una agrupación que se fundó para estudiar el estado nutricional de la población española. A partir de este estudio, elaboró una serie de guías alimentarias que en principio, estaban pensadas para los profesionales de la nutrición. Actualmente, se han mejorado y están dirigidas a la población en general, incluyendo apartados prácticos, como consejos para seguir un estilo de vida saludable, recomendaciones en el consumo de alimentos, en la compra, conservación y preparación de los mismos, etc.
Nosotros nos vamos a centrar en las raciones de alimentos recomendadas para una dieta saludable.
Los grupos de alimentos que se incluyen en la Guía se dividen por grupos, según su nutriente mayoritario:
- Arroz, pasta, pan, harinas y derivados integrales, patata: Este grupo debe constituir la base de la alimentación de los deportistas, ya que son una fuente muy importante de energía. Los integrales son más ricos en fibra, minerales y vitaminas, por lo que es preferible su consumo.
- Recomendación: 4 - 6 raciones/día, mayoritariamente formas integrales.
- Verduras y hortalizas: Son una fuente importante de vitaminas, fibra y antioxidantes. La mejor forma de aprovechar este aporte es tomarlas en crudo, solas o ensaladas, por esto es preferible que una de las raciones sea en crudo. Cuanta más variedad de colores, mejor, más variabilidad de vitaminas, minerales y antioxidantes, y más completa será la alimentación del deportista.
- Recomendación: > 2 raciones/día.
- Frutas: Las frutas y los zumos de frutas aportan agua, azúcares, vitaminas como la C y minerales como potasio y selenio. También aportan fibra, si se consumen enteras y con piel (los zumos no tienen fibra). Es importante que alguna de la fruta sea rica en vitamina C.
- Recomendación: > 3 raciones/día.
- Aceite de oliva: Este tipo de grasa es una de las de mejor calidad que podemos incluir en nuestra dieta, ya que es rica en ácidos grasos insaturados, que tienen efectos positivos en las enfermedades cardiovasculares y también en el desarrollo cognitivo de los más pequeños. La forma más recomendable de tomarlo es en crudo, y que si se fríe pierde esas insaturaciones y se vuelve saturado (más perjudicial). Aún así debe consumirse con moderación por su alto aporte calórico.
- Recomendación: 3 - 6 raciones/día.
- Leche y derivados lácteos: En este grupo se encuentran todos los tipos de leches, yogures, quesos, postres mayoritariamente lácteos. Son fuente de proteínas de alta calidad, vitaminas y la mejor fuente de calcio. Además alimentos como el yogur o leches fermentadas (las que incluyen algún tipo de microorganismo beneficioso para el organismo) poseen efectos positivos extras, como la mejora de las defensas, protección del intestino de microorganismos patógenos, mejora en el tránsito intestinal, etc.
- Recomendación: 2 - 4 raciones/día.
- Pescados y mariscos: Excelente fuente de proteínas de elevada calidad, vitamina D y yodo. Su grasa es poliinsaturada (omega 3), esencial para nuestro organismo, teniendo diversas funciones en nuestro organismo como la reducción del colesterol LDL (el "malo") y tiene un papel fundamental en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los mariscos en concreto son una gran fuente de vitaminas como la B1 y B12, y minerales (hierro, potasio, fósforo).
- Recomendación: 3 - 4 raciones/semana.
- Carnes magras y aves: Alimentos que aportan una proteína de alto valor biológico, junto con los lácteos, el pescado y el huevo. Contiene vitamina B12 y hierro, fundamentales para evitar la anemia. El hierro es muy importante para las personas activas porque forma parte de los glóbulos rojos que transportan el oxígeno desde los pulmones hasta los músculos. Este hierro se absorbe mejor que el de los vegetales (las lentejas por ejemplo), porque es más biodisponible, es decir, nuestro organismo lo absorbe mejor a nivel intestinal. El problema de este grupo de alimentos es que son ricos en grasa saturada, por eso es conveniente elegir carnes magras (pollo, ternera, pavo, carne magra de cerdo, lomo de cerdo, conejo) y retirar la grasa visible antes de cocinar el alimento.
- Recomendación: 3 - 4 raciones/semana.
- Huevos: Este alimento constituye el patrón de referencia en cuanto a las proteínas de alta calidad. También contiene vitaminas, como la A, D y B12 y minerales. Sin embargo es rico en grasa saturada, que aumenta el colesterol en el organismo. En cambio el colesterol que tiene el huevo no es tan perjudicial como se vree. Este colesterol se encuentra en la yema, junto con otra sustancia, la lecitina, que se une a él e impide que se absorba todo en el intestino. Su consumo se puede alternar con la carne y el pescado.
- Recomendación: 3 - 4 raciones/semana.
- Legumbres: En este grupo se incluyen garbanzos, lentejas, alubias, habas y guisantes. Son alimentos ricos en hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Si se mezclan con cereales (como el arroz por ejemplo), se obtiene un aporte de proteínas de alta calidad, equiparable a la carne, pero casi sin grasa. Esta complementación es muy útil y a tener en cuenta en la alimentación de los deportistas.
- Recomendación: 2 - 4 raciones/semana.
- Frutos secos: Tienen alto aporte calórico, pero no hay que olvidar que son muy ricos en grasa insaturada y fibra. Esto les otorga una serie de propiedades muy beneficiosas para controlar los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre, además de regular el tránsito intestinal. También son ricos en vitamina E, un potente antioxidante (presente también en el aceite de oliva). Se recomienda su consumo en forma natural o tostada, con bajo aporte de sal siempre que se pueda y controlando siempre la cantidad, por su alto valor energético ( 20 - 30 g/ración, un puñado pequeño).
- Recomendación: 3 -7 raciones/semana.
- Embutidos y carnes grasas: Son alimentos muy ricos en grasas saturadas, colesterol y sodio, y por tanto, tienen un efecto negativo en nuestro sistema cardiovascular. Incluyen todos los embutidos y carnes como el cordero, cerdo (excepto el lomo y el magro) y vísceras. En el caso de las vísceras, como el hígado (de pollo, ternera, cordero, cerdo) y la morcilla, es destacable su alto contenido en hierro.
- Recomendación: Consumo ocasional y moderado, 1 - 2 hígados/semana.
- Dulces, snacks, refrescos azucarados: Alimentos muy ricos en azúcares pero en nada más. No aportan ningún nutriente esencial como vitaminas y minerales, por esto se les denomina "calorías vacías". El consumo elevado favorece la aparición de sobrepeso y también de caries dentales.
- Recomendación: Consumo ocasional y moderado.
- Mantequilla, margarina y bollería: Se debe limitar su consumo por su alto contenido en grasa saturada, y elegir grasas de origen vegetal. En el caso de la margarina, que es una grasa de origen vegetal, hay que tener en cuenta que ha sufrido un proceso de transformación en el que se han producido grasas trans, que en el organismo tienen el mismo efecto que las saturadas, es decir, negativo.
- Recomendación: Consumo ocasional y moderado.
Esta tabla es muy útil, porque relaciona las raciones con cantidades de alimentos (una ración de pan son 40g de pan, una ración de frutos secos son 20g, etc). Lo más adecuado para valorar bien un menú es pesar los alimentos, aunque también puede ser de lo más complejo. Por eso, en esta tabla se incluyen medidas caseras, que pueden ser de gran ayuda.
Otras consideraciones a tener en cuenta en la valoración e implantación de un menú.
Además de lo que hemos visto, hay otros aspectos importantes que pueden influir positiva o negativamente en una alimentación saludable.
- Mantener unas condiciones higiénicas adecuadas para evitar posibles contaminaciones en los alimentos y/o desarrollo de microorganismos debido a unas medidas de preparación incorrectas.
- Elegir alimentos variados ya que cada producto ofrece nutrientes específicos, además si se consmen pocos alimentos distintos la dieta resulta monótona.
- Jugar con las diferentes texturas, utilizando procedimientos variados de preparación: cocidos, hervidos, al vapor, al horno, fritos, sin abusar de ninguno de ellos.
- Ingerir comidas naturales o poco tratadas siempre que sea posible, debido a que este tipo de alimentos posee más valor nutricional y menos aditivos.
- El aporte energético-calórico del desayuno es de gran importancia, ya que mejora el rendimiento físico e intelectual, además contribuye a equilibrar las ingestas y el aporte energético-calórico. Un desayuno tiene que incluir:
- Lácteos: 1 vaso de leche, 1 yogur o queso.
- Cereales: Pan, galletas, pan integral, repostería hecha en casa o cereales de desayuno.
- Fruta o zumo natural.
- La media mañana debe incluir una pieza de fruta acompañada de algún lácteo, como yogur batido, o un bocadillo pequeño de queso y tomate por ejemplo.
- Las comidas deben contener un primer plato mayoritario en hidratos de carbono o en proteínas y un segundo plato formado fundamentalmente por verduras u hortalizas.
- La merienda se asemeja bastante, nutricionalmente hablando, a la media mañana. Por lo que debería completarse con una fruta y un lácteo, un bocadillo pequeño con algún embutido y lechuga, tomate, queso, etc.
- La estructura de las cenas puede ser la misma que la de la comida del medio día, es decir, un primer plato mayoritario en hidratos de carbono o en proteínas, incluyendo frutas y verduras.
Próxima entrada: Embarazo y nutrición.
Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias.
Bibliografía.
ISEN, Nutrición, suplementación y farmacología aplicada al deporte.