jueves, 23 de agosto de 2012

Hipotiroidismo

Bases fisiológicas de la función tiroidea.

                                       


      En esta imagen se puede ver la glándula tiroides localizada por debajo de la laringe y a ambos lados y por delante de la tráquea. Está organizada en folículos cerrados constituidos por una capa de células epiteliales cuboides que limitan una zona interior llena de una sustancia denominada coloide, en donde se encuentran las hormonas tiroxina y triyodotironina. El folículo es la unidad funcional tiroidea. Sus células tienen un altísimo grado de diferenciación funcional, ya que son capaces de concentrar yodo, organificarlo e incorporarlo a una proteína específica como es la tiroglobulina.

Hormonas tiroideas.

      Las hormonas secretadas por el tiroides son tres, tiroxina, triyodotironina y calcitonina.

  • Tiroxina (T4) y triyodotironina (T3): La Tiroxina constituye el 90% del total de ambas, aunque una parte importante de ella se convierte en T3 en sangre y tejido periférico. La función de T3 y T4 es la misma aunque la T3 es unas cuatro veces más potente que la tiroxina, pero está en menor cantidad en sangre y persiste también durante mucho menos tiempo. A pesar de ello, parece claro que la T3 es responsable de la mayor parte de los efectos fisiológicos. Ambas hormonas tienen efectos fisiológicos sobre el metabolismo de distintos nutrientes.
  • Calcitonina: Hormona importante en el metabolismo del calcio, junto con la parathormona, la cual se forma en las glándulas paratiroides.

Efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas.

      El control de la actividad metabólica de prácticamente todos los tejidos excepto cerebro, retina, bazo y pulmones, hace que las hormonas tiroideas sean las determinantes fundamentales del metabolismo basal. La hiperfunción tiroidea puede hacer que éste aumente hasta un 60 - 79%  por encima de lo normal en presencia de grandes cantidades de hormonas y, por el contrario, la hipofunción tiroidea conduce a la reducción del citado metabolismo basal.

Repercusiones bioquímicas y clínicas de la disminución de la función tiroidea.

  • Crecimiento y maduración:
                La función tiroidea en los procesos de crecimiento y maduración, especialmente en vida fetal y     
          neonatal, hace que una deficiencia hormonal en gestación y/o tras el nacimiento, puede conducir al           
          cretinismo que en muchos casos se acompaña de enanismo.

  • Metabolismo intermediario:
                Se elevan considerablemente las concentraciones sanguíneas de colesterol, fosfolípidos y 
          triglicéridos y se llega a acumular grasa en el hígado. De ahí que el hipotiroidismo prolongado se 
          acompañe de arterioesclerosis grave. 

                También se inhibe el paso de betacaroteno a vitamina A, por lo que se acumulan los carotenos en    
          la dermis y dan lugar a un tinte amarillento en la piel.

  • Peso corporal:
                La disminución de hormonas tiroideas conduce a un aumento del peso corporal.

  • Sistemas cardiovascular:
                Se produce una disminución del aporte de oxígeno y nutrientes, que se traduce a una menor 
          producción de calor. Esto hace que la persona sea muy sensible al frío y tiene una frecuencia cardíaca 
          y gasto cardíaco reducidos.

  • Sistema respiratorio:
                Disminución de la intensidad y profundidad respiratoria, debido al metabolismo general   
          disminuido.

  • Sistema muscular:
                Gran pereza muscular y lentitud de movimientos.

  • Sistema nervioso:
                Pereza intelectual, lentitud de ideación y somnolencia.


  • Función sexual:
                La hipofunción tiroidea puede causar en el hombre pérdida de libido. En el caso de la mujer,  
          además de disminución de la libido, suele llevar aparejada menorragia y polimenorrea, aunque en  
          algun caso puede ocurrir lo contrario, es decir, amenorrea.


Tratamiento.

      El tratamiento se basa fundamentalmente en el reemplazamiento hormonal y suplementación con yodo, lo que dependerá del desorden clínico correspondiente.

Tratamiento farmacológico:

      La terapia farmacológica es de reemplazamiento a través de la hormona tiroidea (T4)
cuando hay falta de funcionalidad.

Tratamiento y prevención nutricional:

      Dentro de las medidas nutricionales está la disminución de alimentos bociógenos (los bociógenos son compuestos químicos que bloquean la absorción y utilización de yodo), cuando eso contribuya a la deficiencia de formación de hormonas tiroideas, y la administración de yodo cuando la deficiencia del mismo sea el factor etiopatogénico.

  • Mantener una ingesta adecuada de yodo, consumiendo alimentos como: Marisco, pescado, zanahoria, espinacas, higos secos, piña, legumbres, té (evitar el té negro) y sustituir la sal común por sal yodada añadiéndola a los alimentos después de cocinarlos porque con el cocinado se pierde gran parte del yodo.
  • Disminuir el consumo de alimentos bociógenos: repollo, col de Bruselas, coliflor, maíz, soja, mostaza, rábanos, naranja, limón, habas.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio.
  • Evitar el exceso de grasa: manteca, crema de leche...
  • Consumir alimentos ricos en zinc: Ostras, nueces, leche, yogur.
  • Consumir alimentos ricos en vitamina A: Zanahoria, espinacas, perejil.
  • Consumir alimentos ricos en vitamina E: Almendras, arroz integral.
  • Consumir alimentos ricos en vitamina B: cereales integrales (trigo, arroz, avena, mijo, quinoa...).
  • Llevar una alimentación equilibrada y consumir las calorías adecuadas para la edad, estatura, peso y actividad física.
Actividad física:

      Cómo consecuencia de la disminución del metabolismo basal, lo ideal es hacer ejercicio aeróbico para así aumentar el metabolismo, por ejemplo natación, spinning, andar, correr.

      Practicar yoga puede ser beneficiosa ya que ciertas posturas activan la tiroides, al comprimir, flexibilizar y estimular la zona donde se sitúa la glándula.


      Como conclusión se debe llevar una alimentación equilibrada acorde con las características de cada persona, aumentar el consumo de yodo y disminuir la ingesta de alimentos bociógenos. Realizar actividad física unos 40 minutos al día para combatir la disminución del metabolismo.


Próxima entrada: Cáncer y alimentación.

Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias.

Pedrocuencanutricion@gmail.com

Bibliografía.

Mataix Verdú, José. Nutrición y alimentación humana. 2ª edición. Majadahonda (Madrid): Ergón, 2009.


          




      



domingo, 5 de agosto de 2012

Como comer fuera de casa de manera saludable

      En los tiempos que corren cada vez son más las personas que por diferentes motivos tienen que comer fuera de casa. Por eso, en esta entrada vamos a ver algunos consejos para hacerlo de la mejor forma posible.

      En primer lugar debemos elegir bien el restaurante donde vamos a hacer una de las principales comidas durante todos los días de la semana. Para hacer una buena elección hay que estar seguros de que las instalaciones y el personal cumplen con las recomendaciones higiénicas y que los productos que utilizan para la elaboración de los platos son de la mayor garantía. 

      Normalmente cuando comemos fuera de casa las cantidades de comida que ingerimos suelen ser mayores, lo que puede ser un problema para aquellas personas con problemas para controlar su peso corporal. Esto puede ser un problema ya que la mayoría de restaurantes ofrecen raciones abundantes y "ya que lo pago me lo como". Si es posible podríamos pedir medias raciones o compartir una entre dos personas. Tampoco es una buena elección atracarnos y luego saltarnos otra comida, porque como ya sabemos lo ideal es repartir los alimentos a lo largo del día en 3 -5 tomas, ya que nuestro organismo asimila mejor los nutrientes si le llegan en dosis pequeñas y repetidas, además los famosos antioxidantes de los alimentos hacen su función de forma eficaz manteniendo unos niveles constantes en nuestro organismo, esto se consigue si se ingieren cada poco tiempo a lo largo del día.

      Otro consejo para aquellos que almuerzan todos los días fuera de casa es que deben combinar los deferentes primeros y segundos platos del menú a lo largo de la semana para lograr el mayor equilibrio:

          • Alternar los diferentes tipos de alimentos vegetales (platos de verduras, guisos con cereales, ensaladas)
          • Rotar el tipo de carne (ternera, pollo, cerdo).
          • Algún día comer huevos (en cualquiera de sus formas culinarias).
          • Alternar carne con pescado y al menos un día a la semana comer pescado azul (puede ser como segundo plato o bien añadir algo de atún a la ensalada del primer plato).

      Para beber pedir agua que es el liquido que debemos ingerir mientras comemos y como ya sabemos ni engorda ni adelgaza. Si nos apetece algo de alcohol pedir cerveza o vino y siempre solicitarlo en copa o raciones individuales y no caer en la tentación de la botella de vino.

      Si comemos pan, lo mejor es que sea integral. Y si estamos controlando nuestro peso es aconsejable pedirle al camarero que se lo lleve de la mesa y así consumir solo el que nos haya dicho nuestro NUTRICIONISTA.

      En muchas personas el consumo excesivo de sal acaba por provocarles hipertensión, por lo que habrás que pedir que si es posible nos sirvan la comida sin sal e intentar condimentarla con otras especias.

Como primer plato:

      Siempre debe contener vegetales como verduras, hortalizas, legumbre o cereales. Si queremos o debemos ingerir pocas calorías, una ensalada aliñada con poco aceite puede ser una buena opción. Exigir aceite de oliva virgen no solo por su composición en ácidos grasos, sino también por su contenido en antioxidantes.

      Los estofados y `potajes con carnes muy grasas y embutidos, los aderezos como  mayonesas, las lasañas, los fritos y rebozados, la mantequilla y la margarina son ejemplos de alimentos muy grasos que debemos moderar su consumo o suprimirlos de la dieta habitual en el restaurante.

Como segundo plato:

      Siempre que podamos comeremos pescado como segundo plato y evitar acompañarlo con patatas fritas, sustituyéndolas por guarniciones a base de verduras, hortalizas o legumbres.

Como postre:

      Evitar los postres dulces (flanes, arroz con leche, tartas...) ya que colaboran al aumento de la grasa corporal. Es más aconsejable pedir fruta fresca.

      Suprimir los chupitos de alcohol al final de la comida, ya que no son digestivos por mucho que creamos. Si no tenemos problemas con la cafeína, lo mejor es pedir un café o una infusión que es una buena forma de tonificarnos y favorecer la digestión. Si somos intolerantes a la cafeína otra opción es pedir infusiones como por ejemplo menta poleo, roibos..., para endulzar sustituir el azúcar por edulcorantes artificiales.

      Y sobre todo, acompañar todo esto con un ambiente agradable, en buena compañía y evitar hablar del trabajo que llevamos haciendo todo el día.



Próxima entrada: Hipotiroidismo.


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Pedrocuencanutricion@gmail.com


Bibliografía.

Campillo, José Enrique. Comer sano para vivir más y mejor.





      

miércoles, 1 de agosto de 2012

Lactancia y nutrición

Introducción.

      La leche humana empieza a secretarse unas horas después del parto, denominándose a esa primera secreción calostro. Pasados de uno a tres días, las secreción láctea va modificándose tanto en su consistencia como en su composición, recibiendo el nombre de leche de transición, y pasados de tres a siete días, secreta lo que se denomina leche madura.

Nutrición en la mujer lactante.

      Las ingestas recomendadas que deben ser suplementadas en lactación son consecuencia de las demandas generales por la síntesis de la leche materna, que es el único o principal alimento que va a ingerir el neonato, y que se caracteriza por tener una gran densidad de nutrientes, lo que permite satisfacer los elevados requerimientos que caracterizan el período inicial de la vida.

Energía:

      Para el establecimiento de las ingestas recomendadas en la mujer lactante, el marco esencial de referencia es la composición de la leche humana. Si la mujer lactante no recibe cantidades adicionales, se comprometen los depósitos corporales maternos, lo cual a veces representa problemas importantes en el adecuado estado nutricional materno y, por tanto, en su salud.

      La energía adicional que requiere la madre lactante viene condicionada, sobre todo, por el coste energético de la lactación, la cual depende de la producción láctea media de 750 ml/día durante el primer semestre y 600 ml/día durante el segundo.

       La leche humana proporciona de 65 kcal/100 ml a 75 kcal/100 ml, pudiéndose hablar de un nivel medio de 70 kcal/día. Como la eficacia metabólica materna para producir "energía láctea" a partir de los alimentos es del 80% aproximadamente, la cantidad de energía a suministrar será de 85 kcal por cada 100 ml de leche producida. Teniendo en cuenta las producciones antes comentadas de 750 ml/día y 600 ml/día, la cantidad de energía necesaria para producirla es de 640 kcal/día y 510 kcal/día, respectivamente, y si a su ver se le suman dos desviaciones estándar para asegurar la variabilidad individual, resultan unas cifras de 800 kcal/día y 640 kcal/día.

      Pero como la cantidad de ingesta energética recomendada extra es de 500 kcal, que es menor que los valores antes mencionados, hay una diferencia que no se va a cubrir con la dieta, sino movilizando los depósitos adiposos aumentados durante la gestación. De este modo se va normalizando el peso materno.

Proteínas:


      Suplementación de + 25 g/día

Vitaminas y minerales:


      Deberán mantener la suplementación especificada en el embarazo. Algunos requerimientos aumentan como:

          Vit A: 1300 µg/día


          Vit E: 19 mg/día
    
          Vit C: 120 mg/día


          Yodo: 290 µg/día




Duración de la lactancia materna.


      Para que la lactancia materna tenga éxito se debe iniciar en las primeras horas de vida por lo que es conveniente que haya recibido durante el embarazo una adecuada información de las ventajas que tiene esta alimentación para el niño en las primeras etapas de su vida.


      A veces el corto período postparto de estancia en el hospital limita el apoyo sociopsicológico a la madre  para iniciar la lactación


      La OMS recomienda la alimentación exclusiva con lactancia materna durante los primeros seis meses de vida del niño y continuarlo junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los dos años de edad o más.


Ventajas de la lactación para la madre.


  • Médica: Las inmunoglobulinas de la secreción láctea protegen al pecho materno. El útero vuelve a su tamaño más rápidamente y hay menor frecuencia de cáncer de mama.
  • Contracepción: La ovulación se retrasa y por tanto, la posibilidad de 1 nuevo embarazo.
  • Psicológicas: Muchas mujeres se siente muy satisfechas al dar de lactar al hijo, existe un sentimiento de "deber cumplido".
  • Prácticas: La lactancia materna es más económica, más fácil, sin errores de preparación, sin contaminación bacteriana y sin instrumentos que limpiar ni estabilizar.



Recomendaciones generales de tipo alimentario.

     Algunos alimentos pueden afectar a las cualidades organolèpticas y digestivas de la leche, como las alcachofas, coles, rábanos, ajos, cebollas y especias picantes o irritantes (pimienta, pimentón, mostaza, etc) que pueden transmitir un sabor fuerte a la leche y ser rechazada por el niño e incluso alguno de éstos pueden desencadenar dolores cólicos.

    Es aconsejable que, durante la fase de lactación, la mujer ingiera alimentos ricos en vitaminas hidrosolubles (verduras, hortalizas, frutas), ya que su contenido en la leche depende de la toma de alimentos ricos en ellas.

       Asimismo, se recomienda beber aproximadamente un litro de leche al día (por su riqueza, especialmente en calcio y proteína) o ingerir derivados lácteos, así como ingerir cantidades suficientes de agua y líquidos, aunque un aumento de la ingesta líquida no incrementa el volumen de leche producida; no obstante, los líquidos adicionales son necesarios para poder garantizar un correcto balance hídrico en la madre, por ello, siempre que la sensación de sed aparezca, la madre lactante debe beber.

      En cuanto a las técnicas culinarias, se pueden utilizar todas, aunque se deben usar con moderación las que incorporen mucha grasa, para que las comidas resulten de fácil digestión.

      La ingestión de alcohol en la madre lactante debe estar restringido, ya que los niveles en la leche son similares a los niveles en plasma. Además de los efectos dañinos en el niño, elevadas concentraciones en sangre materna inhiben la evacuación de leche de la madre.

       En cuanto al consumo de bebidas excitantes (café, té o refrescos con cafeína), pequeñas cantidades de cafeína pasan a la leche, por lo que ingestas elevadas pueden causar irritabilidad en el lactante.


Recomendaciones de tipo higiénico-sanitario.

       La higiene del pezón y la aréola deber ser cuidada antes y después de cada toma. Así, deben lavarse con agua y proteger el pezón con una gasa estéril.

      Se debe aconsejar a las madres en lactación que no fumen, ya que la nicotina pasa a la leche en cantidades significativas. Esto tiene repercusión en una menor duración del periodo de lactación e incluso en algunas madres fumadoras puede haber dificultades en establecer la lactancia.

      Además, otros compuestos químicos presentes en el humo son inspirados por el niño por lo que se aconseja evitar fumar cerca de él.

   

Próxima entrada: Como comer fuera de casa de forma saludable

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Bibliografía.


 Mataix Verdú, José. Nutrición y alimentación humana. 2ª edición. Majadahonda (Madrid): Ergón, 2009