Bases fisiológicas de la función tiroidea.
En esta imagen se puede ver la glándula tiroides localizada por debajo de la laringe y a ambos lados y por delante de la tráquea. Está organizada en folículos cerrados constituidos por una capa de células epiteliales cuboides que limitan una zona interior llena de una sustancia denominada coloide, en donde se encuentran las hormonas tiroxina y triyodotironina. El folículo es la unidad funcional tiroidea. Sus células tienen un altísimo grado de diferenciación funcional, ya que son capaces de concentrar yodo, organificarlo e incorporarlo a una proteína específica como es la tiroglobulina.
Hormonas tiroideas.
Las hormonas secretadas por el tiroides son tres, tiroxina, triyodotironina y calcitonina.
- Tiroxina (T4) y triyodotironina (T3): La Tiroxina constituye el 90% del total de ambas, aunque una parte importante de ella se convierte en T3 en sangre y tejido periférico. La función de T3 y T4 es la misma aunque la T3 es unas cuatro veces más potente que la tiroxina, pero está en menor cantidad en sangre y persiste también durante mucho menos tiempo. A pesar de ello, parece claro que la T3 es responsable de la mayor parte de los efectos fisiológicos. Ambas hormonas tienen efectos fisiológicos sobre el metabolismo de distintos nutrientes.
- Calcitonina: Hormona importante en el metabolismo del calcio, junto con la parathormona, la cual se forma en las glándulas paratiroides.
Efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas.
El control de la actividad metabólica de prácticamente todos los tejidos excepto cerebro, retina, bazo y pulmones, hace que las hormonas tiroideas sean las determinantes fundamentales del metabolismo basal. La hiperfunción tiroidea puede hacer que éste aumente hasta un 60 - 79% por encima de lo normal en presencia de grandes cantidades de hormonas y, por el contrario, la hipofunción tiroidea conduce a la reducción del citado metabolismo basal.
Repercusiones bioquímicas y clínicas de la disminución de la función tiroidea.
- Crecimiento y maduración:
La función tiroidea en los procesos de crecimiento y maduración, especialmente en vida fetal y
neonatal, hace que una deficiencia hormonal en gestación y/o tras el nacimiento, puede conducir al
cretinismo que en muchos casos se acompaña de enanismo.
- Metabolismo intermediario:
Se elevan considerablemente las concentraciones sanguíneas de colesterol, fosfolípidos y
triglicéridos y se llega a acumular grasa en el hígado. De ahí que el hipotiroidismo prolongado se
acompañe de arterioesclerosis grave.
También se inhibe el paso de betacaroteno a vitamina A, por lo que se acumulan los carotenos en
la dermis y dan lugar a un tinte amarillento en la piel.
- Peso corporal:
La disminución de hormonas tiroideas conduce a un aumento del peso corporal.
- Sistemas cardiovascular:
Se produce una disminución del aporte de oxígeno y nutrientes, que se traduce a una menor
producción de calor. Esto hace que la persona sea muy sensible al frío y tiene una frecuencia cardíaca
y gasto cardíaco reducidos.
- Sistema respiratorio:
Disminución de la intensidad y profundidad respiratoria, debido al metabolismo general
disminuido.
- Sistema muscular:
Gran pereza muscular y lentitud de movimientos.
- Sistema nervioso:
Pereza intelectual, lentitud de ideación y somnolencia.
- Función sexual:
La hipofunción tiroidea puede causar en el hombre pérdida de libido. En el caso de la mujer,
además de disminución de la libido, suele llevar aparejada menorragia y polimenorrea, aunque en
algun caso puede ocurrir lo contrario, es decir, amenorrea.
Tratamiento.
El tratamiento se basa fundamentalmente en el reemplazamiento hormonal y suplementación con yodo, lo que dependerá del desorden clínico correspondiente.
Tratamiento farmacológico:
La terapia farmacológica es de reemplazamiento a través de la hormona tiroidea (T4)
cuando hay falta de funcionalidad.
Tratamiento y prevención nutricional:
Dentro de las medidas nutricionales está la disminución de alimentos bociógenos (los bociógenos son compuestos químicos que bloquean la absorción y utilización de yodo), cuando eso contribuya a la deficiencia de formación de hormonas tiroideas, y la administración de yodo cuando la deficiencia del mismo sea el factor etiopatogénico.
- Mantener una ingesta adecuada de yodo, consumiendo alimentos como: Marisco, pescado, zanahoria, espinacas, higos secos, piña, legumbres, té (evitar el té negro) y sustituir la sal común por sal yodada añadiéndola a los alimentos después de cocinarlos porque con el cocinado se pierde gran parte del yodo.
- Disminuir el consumo de alimentos bociógenos: repollo, col de Bruselas, coliflor, maíz, soja, mostaza, rábanos, naranja, limón, habas.
- Aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio.
- Evitar el exceso de grasa: manteca, crema de leche...
- Consumir alimentos ricos en zinc: Ostras, nueces, leche, yogur.
- Consumir alimentos ricos en vitamina A: Zanahoria, espinacas, perejil.
- Consumir alimentos ricos en vitamina E: Almendras, arroz integral.
- Consumir alimentos ricos en vitamina B: cereales integrales (trigo, arroz, avena, mijo, quinoa...).
- Llevar una alimentación equilibrada y consumir las calorías adecuadas para la edad, estatura, peso y actividad física.
Actividad física:
Cómo consecuencia de la disminución del metabolismo basal, lo ideal es hacer ejercicio aeróbico para así aumentar el metabolismo, por ejemplo natación, spinning, andar, correr.
Practicar yoga puede ser beneficiosa ya que ciertas posturas activan la tiroides, al comprimir, flexibilizar y estimular la zona donde se sitúa la glándula.
Como conclusión se debe llevar una alimentación equilibrada acorde con las características de cada persona, aumentar el consumo de yodo y disminuir la ingesta de alimentos bociógenos. Realizar actividad física unos 40 minutos al día para combatir la disminución del metabolismo.
Próxima entrada: Cáncer y alimentación.
Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias.
Pedrocuencanutricion@gmail.com
Bibliografía.
Mataix Verdú, José. Nutrición y alimentación humana. 2ª edición. Majadahonda (Madrid): Ergón, 2009.
Bibliografía.
Mataix Verdú, José. Nutrición y alimentación humana. 2ª edición. Majadahonda (Madrid): Ergón, 2009.