viernes, 8 de junio de 2012

Como saber si hemos elegido la dieta adecuada



Durante toda nuestra vida, hemos hecho y seguiremos haciendo diversas dietas, pero, ¿sabemos si esa dieta es adecuada y no pone en riesgo nuestra salud?

Una forma de saber si la dieta es adecuada es pensar si podemos mantenerla durante un largo periodo de tiempo o incluso, de por vida. Hay que recordar que las dietas no solo sirven para bajar de peso, también pueden ser realizadas para diferentes situaciones fisiológicas (embarazo), por prevención, tratamiento de problemas de salud como colesterol alto, hipertensión, etc.


Veamos algunas dietas:

Dietas de un solo alimento:

            Dicen que comiendo un solo alimento se puede obtener todo lo que se necesita para vivir de forma saludable. Todo lo contrario, alimentarse de un solo alimento nos puede llevar a sufrir carencias importantes de nutrientes como por ejemplo, carencia de hierro llegando a un cuadro de anemia, carencia de calcio ocasionando osteoporosis, etc. Y como hemos comentado antes ¿Cuánto tiempo podríamos mantener esta dieta?
            Está claro que si seguimos este tipo de dieta bajaríamos de peso ya que además de carencia de nutrientes también hay carencia de energía por lo que perderiamos peso rapidamente, pero al dejar la dieta entramos en un estado de ansiedad por la comida, además de producirse una adaptación metabolica y como consecuencia volvemos a recuperar el peso perdido e incluso más, es lo que se conoce como “efecto rebote”.

Dietas que proponen ayunos:

            El ayuno no es la solución para la perdida de peso. Cuando la persona ayuna el organismo para poder seguir funcionando debe obtener la energía de las reservas que tiene, pero ¿con que consecuencias? Uno de los principales problemas es la deshidratación, la perdida de agua puede llevar a:

-          El 2% del peso corporal: alteraciones de la capacidad termorreguladora.
-          El 3% disminuye la resistencia.
-          Entre 4.6% disminuye la fuerza y contracción muscular.
-          Más del 6% contracturas graves, agotamiento por calor, golpe de calor y puede llevar al coma.
-          Más del 20% la muerte.

Además después de un ayuno el hambre aumenta, por lo que la persona termina ingiriendo más comida y por consiguiente más calorías.

Dietas disociadas:

            Este tipo de dietas se basan en no mezclar hidratos de carbono con proteínas. En sus versiones más extremas la persona debe dedicar cada día de la semana a ingerir diferentes alimentos, por ejemplo: los lunes solo carnes rojas, los martes vegetales, los miércoles lácteos y así sucesivamente.
Como consecuencia, aburrimiento de la persona. Los riesgos son los mismos que en las dietas de un solo alimento.

Dietas Cetogénicas o sin hidratos de carbono:

            Estas dietas se basan en consumir alimentos proteicos ( carne, pescado, huevo y quesos) y grasos   (fritos, fiambres, manteca, aceite, etc.). Restringen la ingesta de hidratos de carbono (fruta y verdura, cereales, azúcares, etc.)

Las consecuencias de esta dieta:

-          El organismo al no recibir hidratos de carbono por medio de la alimentación, tiene que “fabricarlos” a partir de otros nutrientes, en este caso, las grasas y las proteinas, y así poder obtener glucosa ya que por ejemplo el cerebro, cornea, cristalino, testículos y suprarrenales, solo utilizan glucosa para poder realizar sus funciones.
Normalmente para obtener energía, la glucosa se degrada a piruvato y este a AcetilCoa que se unirá con el oxalacetato para entrar en el Ciclo de Krebs donde obtendremos energía. Pero al no ingerir hidratos de carbono y tener que “fabricarlos”, esa glucosa que se degrada hasta AcetilCoa no podrá unirse al oxalacetato ya que este está siendo utilizado para fabricar esa glucosa que no ingerimos, por lo que los AcetilCoa se unirán entre sí originando una sustancia de desecho denominada “cuerpos cetónicos” y como consecuencia se produce una cetogénesis (aumenta la acidosis en el organismo) provocando: hiperventilación, aumento del ritmo cardiaco, afectación del metabolismo, osteoporosis, muerte neuronal, problemas hepáticos.

Dietas de muy bajo valor calórico:

            Dietas de 600-800 kcal . Se pusieron de moda ya que consiguen un gran descenso de peso en muy poco tiempo. Pero… ¿Cuál es el problema? Al aportar tan pocas calorías, se obtiene el mismo efecto cetogénico que hemos comentado anteriormente. Además al someter al organismo a un estado prácticamente de inanición se produce una adaptación metabólica, es decir, el organismo aprende a vivir con menos energía diaria, como consecuencia de esto se consigue todo lo contrario a nuestro objetivo, se pierde masa muscular y posteriormente la persona engorda con más facilidad.

¿Qué debe tener una dieta para ser apropiada?


  • Debe incluir TODOS los grupos de alimentos (cereales, frutas y verduras, carnes, huevos, lácteos, grasas y azúcares)
  • No ser excesivamente baja en calorías.
  • Ser sostenibles a lo largo del tiempo.
  • No prometer resultados milagro, es el cuerpo el que decide cómo bajar, no lo podemos manejar al 100% a través de la dieta.
  • Y, sobre todo, SER PERSONALIZADA, es decir, respetar las necesidades energéticas, gustos y hábitos del paciente.


Próxima entrada: Falsos mitos de la alimentación






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