viernes, 8 de junio de 2012

Falsos mitos de la alimentación


           Podemos decir que desde que somos pequeños nos están alimentando con mitos alimentarios a través de la familia, amigos, revistas, TV, etc. Todos comentan sobre alimentos que nos convienen o perjudican, las nuevas dietas, etc. Estos mitos alimentarios no solo tienden a confundirnos sino que pueden influir en nuestros hábitos alimentarios e incluso perjudicarnos.

            En muchas ocasiones dividimos los alimentos en dos grupos, los que engordan y los que no. Lo cierto es que esta clasificación carece de sentido, ya que un aliemento no tiene la capacidad por sí mismo de hacer que una persona engorde. La causa de ganar o perder peso se encuentra en el cómputo global de las calorías de la dieta, y esto depende de los hábitos de alimentación de cada individuo.

            Para empezar, lo primero es saber que todos los alimentos, excepto el agua, aportan calorías. Sin embargo, un alimento por sí solo no tiene capacidad de hacer que una persona engorde, por lo que la clave se encuentra en comer de todo en cantidades moderadas, o lo que es lo mismo “comer de todo un poco”. Desterremos algunos mitos.

El pan engorda:

            El pan suele ser el primer perjudicado a la hora de eliminar un alimento de la dieta. Pero, ¿existe algún motivo que lo justifique? El pan al igual que el resto de los farináceos (cereales, legumbres) es rico en hidratos de carbono, el nutriente que nuestro organismo necesita en mayor cantidad, constituyendo la base de la dieta. En muchas ocasiones lo que aumenta las calorías de la dieta es la mantequilla, embutidos, quesos que acompañan al pan. Muchos de estos acompañantes son ricos en grasa. Recuerda que los alimentos graso (9 kcal por gramo) son más calóricos que los ricos en Hidratos de carbono (4 kcal por gramo).

            Lo que nos engorda es comer más de lo que gastamos, por ello es importante acompañar la dieta con ejercicio físico.

La fruta como postre engorda:

            La fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas, por lo que el orden en que se ingieren los alimentos a lo largo del día no influye en el aporte energético. Lo único es que si se consume antes de las comidas, gracias a su contenido en fibra y agua nos produce efecto saciante y hace que después comamos menos.

            Una dieta equilibrada y variada debe incluir el consumo de al menos tres piezas de fruta al día.

Comer solo fruta durante un día entero adelgaza:

           Que se coma un día entero sólo fruta, no hace que se adelgace o que pierdas grasa. Del mismo modo que tampoco engordas porque un día tomes un pedazo de tarta.

            Al tomar exclusivamente fruta durante un día, aportas a tu organismo una buena dosis de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, pero no de proteínas, hidratos de carbono y grasa. ¿Crees que este es un modo equilibrado de alimentarse?

Beber agua durante las comidas engorda:

            El agua es un alimento acalórico, es decir, sus nutrientes no nos aportan energía. Por lo tanto no engorda si se toma antes, durante o después de las comidas.

            Beber agua antes de las comidas puede producir sensación de saciedad, lo que te ayuda a calmar el apetito y a moderar más lo que comes.

            Consumir entre 1,5 y 2 litros diarios ya que el 60% de nuestro peso corporal es agua.

Mezclar hidratos de carbono y proteínas engorda:

            Como ya vimos en la entrada anterior, esto es a lo que llamamos dietas disociadas, consisten en no mezclar en la misma comida alimentos ricos en hidratos de carbono (cereales, pasta, patata, pan…) con alimentos proteicos (carne, pescado, huevo…). El fundamento de este tipo de dietas, se basa en que el aumento de peso se debe a una mala digestión por combinar alimentos de forma errónea.

            Evidentemente, estas dietas carecen de fundamento científico, partiendo de la base de que todos los alimentos son una mezcla de nutrientes, no se puede separar la ingesta de alimentos con HC por un lado y alimentos con proteínas por otro.

Los alimentos Light adelgazan:

            El producto Light es aquel al que se le ha reducido o eliminado alguno de sus componentes calóricos, e decir, que contiene menos calorías (un 30% como mínimo) que la versión no Light del mismo  alimento.

            Muchos alimentos Light siguen siendo calóricos por su propia naturaleza, ya que parte de sus ingredientes son grasas necesarias para su elaboración, para conferirles sabor o textura, como por ejemplo la mayonesa Light, las patatas fritas Light o el paté Light. Tienen menos calorías que los normales, pero ¡no dejan de ser alimentos con muchas calorías!

            No conviene transmitir a los niños y jóvenes la idea de que pueden comer sin límite cualquier alimento Light pensando que éstos no contienen calorías.

Los productos integrales adelgazan:

            Los productos integrales tienen prácticamente las mismas calorías que los refinados. La diferencia es que el alimento integral tiene mayor contenido de fibra y minerales.

            Por su contenido en fibra los alimentos integrales producen efecto saciante, lo que evita comer más cantidad de otros alimentos.

Los hidratos de carbono están prohibidos para los diabéticos:

            Es necesario un equilibrio en la ingesta de hidratos de carbono, insulina y ejercicio físico para lograr un control adecuado de los niveles de glucemia.

            En personas con Diabetes no insulinodependientes, el objetivo principarl es la reducción de peso, ya que ayuda a mejorar la eficacia de la insulina.

            La mejora en los hábitos alimentarios y la práctica de actividad física ayudan a reducir la resistencia a la insulina y mejoran el control de la glucemia (azúcar en sangre).

El huevo frito es un plato prohibido:

            El huevo es un alimento muy nutritivo por lo que no hay que eliminarlo de la alimentación. Se puede preparar de diferente formas, pero, ¿se puede tomar frito?

            Todos sabemos que al freír cualquier alimento absorbe aceite, esto provoca que aumente su contenido en grasa. Sin embargo, el huevo tiene una absorción de aceite limitada, lo que quiere decir que no importa que lo frías con más o menos aceite. Pongamos un ejemplo: Un huevo mediano contiene aproximadamente 6,5 gramos de grasa, después de frito esta cantidad aumenta a 8,8 gramos de grasa. Si esto lo transformamos en calorías: un huevo mediano contiene 90 kcal y después de freírlo su contenido calórico pasa a ser de unas 112 kcal, por lo que es una diferencia insignificante a la hora de hacer el cómputo global de las kcal diarias.

Productos que "ayudan" a perder peso:

Después de desvelar algunos mitos sobre alimentos pasemos a ver algunos mitos de productos que ayudan a perder peso.

            En el mercado puedes encontrar gran variedad de productos que prometen perder peso rápidamente y sin esfuerzo. Sin embargo, no suelen cumplir con lo que prometen ya que no son capaces de hacer que perder peso por sí solos, y en muchas ocasiones tampoco hacen que la pérdida sea más rápida ni siquiera cuando se acompañan de una dieta equilibrada y de ejercicio.

Los diuréticos:

            Muchas de las personas que deciden adelgazar deciden tomar diuréticos. Estos productos están elaborados con semillas, hojas, tallos que favorecen la eliminación de agua y electrolitos, pero nunca la de grasa. Si se toman estos productos sin control y de forma continuada se pueden sufrir sus efectos secundarios como deshidratación, cansancio, insomnio e incluso taquicardias.

Los laxantes:

            Otro producto por el que se inclinan los jóvenes y adolescentes para perder peso sin esfuerzo o de forma rápida. Estos producto estimulan el peristaltismo intestinal o aumentan el volumen o fluidez de las heces por lo que facilitan la evacuación. Solo están indicados para el estreñimiento y siempre bajo control profesional. Si se toman durante mucho tiempo pueden irritar la mucosa intestinal e incluso de forma irreversible.

Quemagrasa:

            La mayoría carecen de fundamento y no existe ningún estudio científico que avale sus resultados. Abusar de este tipo de productos puede provocar alteraciones más o menos graves, dependiendo de sus componentes, de la cantidad que se tome y del estado de salud de quien lo toma.

Productos que sacian:

            Estos productos contienen fibra que al entrar en contacto con el agua forman un gel que produce distensión gástrica y sensación de saciedad. Pueden causar problemas digestivos como diarrea, flatulencia, dolor abdominal, mala absorción de nutrientes e incluso interaccionar con algunos medicamentos si se toman a la vez.

            Además, algunos de estos preparados son muy ricos en yodo, por lo que podrían dar lugar a trastornos de la glándula tiroides.


En resumen:

            Todos estos productos no consiguen los objetivos que prometen y no nos enseñan a comer bien, sino que prometen una pérdida de peso sin esfuerzo que no resulta saludable ni efectivo.

            No olvides que la única forma de evitar y tratar el exceso de peso es modificar los hábitos que lo motivaron.


Próxima entrada: Trastornos de la conducta alimentaria (anorexia nerviosa y bulimia) 

Si tienes alguna sugerencia para futuras entradas no olvides dejar tu propuesta. Gracias.

Bibliografía:

Consumer Eroski. [sede Web], Madrid [acceso octubre 2008].
Falsedades y mitos alimentarios.





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